Los deportistas olímpicos, ante las dificultades por el coronavirus: sin entrenar, sin plaza... ¿y sin Juegos?

La nadadora española Mireia Belmonte, tras disputar la serie preliminar de los 1.500 metros libres en el mundial de Gwangju (Corea del Sur).
La nadadora española Mireia Belmonte
PATRICK B. KRAEMER / EFE

"Los Juegos Olímpicos se van a celebrar sí o sí". Son palabras de Juan Antonio Samaranch, vicepresidente del COI, que se alinean con lo ya dicho por las autoridades del movimiento olímpico: el coronavirus no va a frenar la celebración de Tokio 2020 y se mantiene, además, en las fechas previstas, del 24 de julio al 9 de agosto.

Las intenciones son una cosa, pero la realidad es tozuda y muchos deportistas no tienen garantizada una preparación en condiciones. Algunos, ni siquiera tienen el billete. La suspensión de torneos preolímpicos ha dejado a deportistas con su futuro a medio plazo en el aire: no saben ni siquiera si podrán estar en Tokio, en caso de que los Juegos se disputen en este 2020 y no en 2021, como propone Donald Trump

Es el caso de la selección española femenina de balonmano que iba a jugarse el billete a Tokio en Llíria (Valencia), o la de baloncesto 3x3, con polémica incluida, y ahora no sabrá cuándo, exactamente podrá jugarse dicho torneo. Si todo va bien, todos serán en junio, a un mes de la cita.

Lo mismo ocurre con el fútbol, la natación (el Open de Primavera de Sabadell de abril iba a dar billetes para el Europeo y para los Juegos), boxeo o el bádminton. Carolina Marín, por ejemplo, no tendrá problemas para defender el oro de Río, pero no podrá estar en el Torneo de India porque España está vetada por el país asiático ante el peligro de contagios. Otras 'top' que no se habían clasificado aún para Tokio sí que lo tendrán. Es sólo uno de los casos más significativos, pero no el único.

Cierre de instalaciones: a entrenarse en casa

La inmensa mayoría de los deportistas españoles han cumplido con responsabilidad y se han ido a sus casas. Allí se están entrenando como pueden, si bien por mucho que intenten mantener el ritmo y severidad de su trabajo diario, será difícil.

Caso aparte merece Sandra Sánchez, que además de tener un tatami en su casa, tiene al mejor entrenador posible: su marido es Jesús del Moral, el seleccionador nacional de karate. Quitando esta excepción, el resto tendrán que buscarse la vida.

Los deportistas españoles cuentan con los Centros de Alto Rendimiento, especialmente los de Madrid y Sant Cugat, como bases de operaciones. Allí reciben la ayuda y consejo de especialistas, instalaciones perfectamente dotadas para maximizar sus entrenamientos y técnicos que les ayudan, además de que algunos incluso viven allí, como ocurre con la Residencia Blume de la capital.

Sin los CAR, cerrados hasta nuevo aviso, pierden unas herramientas fundamentales, pero no las únicas. En este sentido, Alejandro Blanco, presidente del COE, ha hecho un llamamiento a los deportistas: que sigan entrenándose como puedan.

"Hay que aguantar con lo que hay y solo queda seguir entrenando en la medida de lo posible. Para unos será más fácil que para otros, según su modalidad y según puedan utilizar su casa o no. En todos los casos hay sustituir el entrenamiento óptimo por el mejor posible. Como no podemos cambiar la situación, cada uno debe buscar cuál es la mejor forma de entrenar", ha señalado el dirigente español en una entrevista a EFE.

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