La carrera contrarreloj de Fernando Alonso para salvar su participación en las 500 millas de Indianápolis

Alonso, en Indianápolis.
Alonso, en Indianápolis.
EFE

Fernando Alonso estará en la parrilla del circuito de Indianápolis el próximo día 24 de mayo después de que Arrow McLaren SP le incorporara a sus filas para formar equipo con Pato O'Ward y Oliver Askew. No es el equipo puntero que buscaba, pero sí el que tiene y ni mucho menos es el peor de la parrilla. Alonso puede estar satisfecho por haber conseguido un asiento que unas semanas antes no tenía, ni mucho menos, garantizado

Alonso se fue de Arabia Saudí tras su primer rally Dakar con la confianza absoluta de que iba a disputar las 500 millas de Indianápolis. El asturiano estaba seguro de que el camino estaba perfectamente asfaltado para que volviera por tercera vez en su carrera deportiva a disputar la cita del óvalo más famoso del mundo.

Había varias opciones sobre la mesa, pero la primera era volver a los brazos de Michael Andretti. El hijo del legendario Mario le había dado una gran confianza en su trabajo juntos en 2017, cuando debutó en Indy y logró incluso ser líder unas cuantas vueltas. El único problema es que iba a llevar un motor Honda, pero eso para Alonso era un mal menor. Prefería no tenerlo, dada la historia pasada, pero era mejor eso que nada. 

Andretti y Alonso estaban de acuerdo, y el anuncio estaba prácticamente cerrado. Incluso había fecha para el comunicado: el 29 de enero. El dinero necesario para poner en pista otro coche, sexto en la escuadra de Andretti Autosport, era un bache superable: o bien se hacía con un patrocinador (Andretti ya tenía varias ofertas sobre la mesa) o salía del propio bolsillo del piloto español, mediante su marca Kimoa. Un millón de dólares, aproximadamente, que no era un impedimento para un deportista que gozó de algunos de los mejores contratos de la Fórmula 1 reciente.

Desde el equipo llamaron a Honda para informar de que necesitarían otro motor para poner en otro coche... y ahí se produjo el gran corte.

Honda Estados Unidos llamó a su matriz en Japón, y en ese momento tiraron de hemeroteca. Las críticas, quejas e insultos en público y en privado que emitió Alonso en la nefasta época en la que el motorista nipón suministraba a McLaren le costó el veto. En Tokio la orden fue directa: no querían a Alonso de nuevo.

Honda se negó a que Alonso llevara un coche motorizado por ellos debido a las críticas del asturiano en el pasado

Así, Alonso se veía compuesto y sin coche para Indianápolis. Tocaba tirar de plan de contingencia.

Arrow McLaren SP, una opción top... pero no la primera

Fernando Alonso es un deportista con callo. Muchos varapalos en su carrera, casi tantos como alegrías, le han servido para no jugarse todo a una carta. Mientras negociaba con Andretti, se guardaba un plan B (y un C, y un D...). 

El objetivo de las 500 millas de Indianápolis le tiraba demasiado y no está dispuesto a renunciar a él. No sin pisar el circuito siquiera. Ya le ocurrió en el pasado que lo que parecía un acuerdo hecho se truncó en el último momento: en 2015, Alonso iba a correr sus primeras 24 horas de Le Mans con Porsche, auspiciado por su amigo Mark Webber. Ron Dennis, su jefe en McLaren entonces, se negó a dejarle competir con otro equipo y el volante del 919 que ganó aquella edición lo llevó otro piloto de Fórmula 1, Nico Hülkenberg.

Una vez visto que el acuerdo con Andretti era imposible, tiró de agenda, aunque no tuvo que bajar mucho. En cuanto se puso en contacto con McLaren, escuadra con la que había roto meses antes precisamente para poder negociar con libertad, las aristas que había entre ambas partes se suavizaron, hasta el punto de que Alonso no tuvo que aportar un patrocinador personal, sino que fue el equipo quien le consiguió que la inmobiliaria Ruoff Mortgage pusiera el dinero para que el bicampeón del mundo de Fórmula 1 volviese al 'brickyard'. 

Michael Andretti, en un segundo plano, empujó a favor de este acuerdo: pese a no conseguir al asturiano como piloto, ya tenía avanzada la posibilidad de que esta compañía les patrocinase, como habían hecho precisamente en 2017 con un Takuma Sato que acabó ganando la carrera en la que Alonso debutó.

Alonso llevará el patrocinador que tuvo Sato en la carrera de 2017, en la que el asturiano debutó como piloto de Indy

Conseguido el patrocinador y zanjadas las diferencias con McLaren, todo se hizo muy rápido. Como extra, el motor que llevará el coche 66 del asturiano es Chevrolet y no Honda.

"Era importante para mí explorar mis opciones para esta carrera, pero Arrow McLaren SP estuvo siempre entre las primeras", dijo el español. Exactamente, en inglés, dice que estuvo siempre "at the top". No la primera, sino entre las primeras.

Más allá del matiz lingüístico, el rocambolesco mes de febrero que pasó Alonso entre llamadas, viajes y negociaciones ha tenido un final feliz. Ahora sólo falta que McLaren, en este caso Arrow McLaren SP, esté más preparada que en 2019. Con superar el 'Bump Day', la clasificación, ya mejorarán el resultado del año pasado. Muy mal se tiene que dar.

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