Lili Fernández: "Le prometí a Elsa que iba a volver tras ser mamá"

  • Lili Fernández y Elsa Baquerizo disputarán sus terceros Juegos Olímpicos juntas, con el objetivo de mejorar sus dos novenos puestos.
Lili Fernández y Elsa Baquerizo, jugadoras de voley playa.
Lili Fernández y Elsa Baquerizo, jugadoras de voley playa.
Jorge París
Lili Fernández y Elsa Baquerizo, jugadoras de voley playa.
JORGE PARÍS

Liliana Fernández (Benidorm, 1987) y Elsa Baquerizo (Nueva York, 1987) se conocen a la perfección. Tras más de una década juntas, forman la mejor pareja del voley playa español, y para Tokio, sus terceros Juegos, aspiran a todo.

Este año tendrán un espectador muy especial, a quien le quieren dedicar el éxito: el hijo recién nacido de Lili.

Tras dos novenos puestos en otros tantos Juegos Olímpicos, ¿cuál es el objetivo en Tokio?

(Elsa) Mejorar los últimos objetivos estarían bien, ¿no? Los últimos Juegos a los que probablemente vayamos, al menos un diplomilla, ¿no?

(Lili) Por pedir, pido medalla. Si cae un diploma, bienvenido sea.

Lili, ¿cuál es la gran virtud de Elsa?

La capacidad de reponerse a situaciones adversas. La importancia que le doy yo a algunos detalles del juego, dentro o fuera, a lo mejor para mí son un mundo. Ella se lo toma con calma. En el campo es muy importante.

Elsa, ¿y la de Lili?

Tiene muy buena memoria, a diferencia de mí (risas). Y su capacidad de organización y tener las ideas más claras.

¿Cuándo se ponen en modo Juegos? A nivel de entrenamientos.

(Lili) Normalmente nos hubiéramos puesto en modo Juegos a mitad de junio, porque es cuando cierra el ránking. Pero al haber conseguido la plaza en septiembre en el Preolímpico, ya desde octubre está todo centrado en los Juegos. Ya no tenemos que esperar a junio, por suerte.

¿Cuáles son las rivales a las que tienen más ganas?

Las rusas, las rusas (risas). (Elsa) Rabia como tal no es. Hay equipos a los que te apetece ganar. Las estadounidenses tienen un equipazo. Hay una chica que es altísima, que mide 3 metros y medio por lo menos (risas) y otra que es un poco más alta que nosotras.

(Lili) Es como un reto. Te sacan tanto físicamente, que la red es un chiste para ellas. Para nosotras es un esfuerzo extra.

Lili estuvo fuera un año y medio por ser madre. ¿Cómo lo llevó, Elsa?

Lo hablamos ya después de Rio. Yo me alegré mucho por ella, claro. Tiene que ser emocionante. ¡Yo quiero tener 30 hijos! (risas) Fue un año en el que aprendí mucho, jugué con tres chicas diferentes. Es otra presión diferente. Cuando juegas con tu pareja de toda la vida, con la que has conseguido resultados, la presión es un poco mayor. Me lo tomé diferente, a aprender y que me aportara como persona.

Lili, ¿qué consejos le puede dar a las madres que quieren ponerse en forma o volver a la élite?

Para mí, es un esfuerzo mental y físico diario. Es muy duro. Yo tenía muy claro que quería ser mamá y que quería volver, porque para mí el vóley playa es una forma de vida y le había prometido a Elsa que iba a volver. Pero es verdad que ahora miro para atrás y digo: ‘uf, en qué locura me he metido’. Es muy duro, pero estoy súper feliz con mi niño, es lo más bonito del mundo. Es verdad que en un deporte de élite es muy sacrificado, sobre todo por las horas de sueño y descanso que pierdes. A veces el mal humor aparece, por falta de sueño (risas). Estoy haciendo lo que me gusta, no me puedo quejar. Tengo un bebé con mi marido, y es un niño supersonriente y compensa lo que pierdo por un lado. Se puede.

¿Algún patrocinador le dio problemas por ser madre?

(Lili) La verdad que no. Tengo que decir que nos apoyaron todos, y el año que yo no competí, todos mantuvieron el patrocinio: la UCAM, Proyecto FER, el CSD, la Federación española… Todos. Sé que hay mucha polémica, pero en mi caso no ha pasado lo que a otras.

(Elsa) Es difícil para las mujeres. No sólo a nivel deportivo, me refiero en general. Las mujeres muchas veces tenemos que sacrificar nuestra parte profesional por ser mamás, pero si no, no eres mamá. El chico no puede tener al niño. A veces tienes que tomar una elección y no es justo, porque sólo uno se puede quedar embarazado.

(Lili) Yo tomé la decisión con ella sabiéndolo, pero sin saber cómo iban a reaccionar la Federación y los patrocinadores. La tomé y confié en que tuvieran un poco de empatía y que entendieran que una mujer de 29 o 30 años quisiera ser mamá, y salió bien.

¿Qué les ha aportado el voley playa a la vida diaria?

(Elsa) El deporte de élite, en general, cuando llegas al punto en el que los detalles marcan diferencias, a nivel mental creces muchísimo. Te enseña estrategias que te sirven al día a día. Yo he madurado muchísimo. No te sé decir cosas concretas, pero en la forma de ver la vida, los pequeños problemas y la forma de afrontarlos. Relativizar. Cuando busquemos un futuro laboral tras retirarnos, porque no vamos a poder estirar esto mucho más, sabremos cómo controlar los nervios, la autoconfianza, la autoestima… Todo. El deporte te ayuda a todo.

(Lili) La comunicación también. No nos comunicamos igual ahora que al principio.

(Elsa) Y lo que nos ha dado viajar. Es algo que le voy a agradecer eternamente a este deporte. Yo quiero que mis hijos viajen, y lo vean todo. Te abre mucho la mente.

Hablando de niños y padres, ¿cómo les convencería para que practicasen voley playa?

(Elsa) Es un deporte muy bonito, muy divertido. ¡Te puedes rebozar en la arena y no te haces daño! (risas) Y luego como cualquier deporte. Este es un deporte pequeñito, haces muchas migas con tu compañero. Ganas mucha confianza con tu compañero. Tienes que aprender a comunicarte y a trabajar en equipo.

(Lili) A ceder en unas cosas y que tu compañero lo haga en otras.

En la Villa Olímpica pasan mil y una historias… ¿Alguna anécdota confesable?

(Elsa) Tenemos una con Kobe Bryant. Le vimos en Londres, cuando entró a comer en la Villa Olímpica, y el pobrecillo iba desde la entrada hasta que se sentó con sus compañeros, rodeado de 20 personas pidiéndole fotos. Y él, con una sonrisa, lo hacía. Con los ‘nuggets’, comiendo, sonreía… Comía un nugget, posaba, comía otro, posaba… Me acuerdo de Lili (risas), que empezó ‘¡Yo quiero hacerme una foto!’. Y posó con él y la tiene de recuerdo.

(Lili) La tengo y la puse el otro día, claro. Me trajo recuerdos y es una tragedia lo que le ha pasado.

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