Han tenido que transcurrir cien años, y llegar al banquillo sevillista Juande Ramos, para que el Sevilla Club de Fútbol se haya convertido en una máquina de ganar finales. Y una referencia del juego ofensivo. Todo comenzó el 10 de mayo del año pasado, cuando el club hispalense arrasó al Middlesbrough inglés (4-0) en Eindhoven. Desde entonces, el equipo de Ramos ha vivido una metamorfosis. Llegó a la final de la Supercopa europea y, un 25 de agosto de 2006, venció al Barça en Mónaco (3-0). Ayer, otra final de la UEFA y un nuevo título. En el horizonte, la final de la Copa frente al Getafe. El 23 de junio se verá si este Sevilla es una máquina de ganar.