Chumberas

He visitado recientemente El Berro, una pedanía de Alhama en el corazón de Sierra Espuña, y me ha impresionado el lamentable estado de las paleras. Desde 2007 una plaga de cochinilla no muy conocida, bautizada como del Carmín, está afectando a plantaciones enteras de todo el Mediterráneo. Se alimenta exclusivamente de cactus, sobre todo de paleras o chumberas, y es muy agresiva, aunque inofensiva para el ser humano. Tras infestar la planta, la dejan blanquecina, porque tejen masas algodonosas donde se refugian las hembras. Los higos chumbos, que siguen saliendo, son incomestibles, y, si la infestación está demasiado extendida, la única solución es arrancar la planta y enterrarla. Desde la Consejería de Agricultura dicen que se están tomando medidas, pero resulta desolador ver las chumberas de El Berro. Los tratamientos con insecticidas ya son inútiles, por lo que habría que quitar la mayoría. De verdad, me dio pena, porque pensaba en estos cactus tan nuestros y se me venían a la mente algunos versos de Miguel Hernández dedicados a la chumbera: “Cadena de lunados eslabones: /con pelota real, tenis de espina: / “dolorosa” de muchos corazones”.