Un instituto paga un vado, pero la grúa no puede intervenir

Una contrariedad  aparentemente absurda puede resultar una pesadilla. Es lo que sucede en el instituto de enseñanza secundaria (IES) Figueras Pacheco de Alicante, cuya profesora María Soler informó a 20  minutos de que «con relativa frecuencia algunos desaprensivos arrancan el adhesivo del vado permanente que prueba que renovamos cada año. Entonces hay quien aparca en la zona e impide la entrada y salida de vehículos» de profesores y alumnos. «Cuando llamamos a la Policía –prosigue– y le enseñamos los papeles que acreditan el pago, responden que no pueden hacer nada y que el vehículo aparcado puede seguir ahí». Todo porque al desaparecer ese adhesivo, el conductor  de turno supone que ya no hay vado, que está caducado, y aparca sin cometer ninguna infracción.

El problema surgió este curso con las obras de reforma del centro y el cambio de acceso por otra puerta, ahora por detrás del edificio, en la avenida de Lorenzo Carbonell, peor iluminada. Pilar Guerrero, jefa de estudios de nocturno, testifica que «lo más gordo fue el otro día cuando una señora estaba aparcando tan ricamente. La Policía encima le dio la razón: ‘Hasta podría pedir que le indemnicen’. La grúa ha venido tres veces seguidas en sólo una jornada». Ramón Sánchez, secretario de la institución docente, relata que «las pegatinas no cuestan mucho, seis euros las dos, pero es un engorro, un conflicto muy pesado porque toca volver a reponerlas, y renovar las placas resultaría muy caro. Intentaremos subirlas más o que, por ser un centro público, nos liberen de la tasa para dedicar ese dinero a otro destino». El instituto abonó este año 231 euros por este canon. María Teresa de Nova, representante del Ayuntamiento en el Consejo Escolar, considera prioritario establecer «otro tipo de material, perdurable, mejor metálico, aunque sería conveniente la exención de tasas, y más en centros sobrecargados de gastos».

Casi huyendo, la funcionaria del Departamento de Vados, en la Concejalía de Tráfico, no sólo omite facilitarnos su nombre, sino cualquier examen del asunto, al tiempo que nos remite de mala gana «a la ordenanza fiscal y ordinaria» colgada en Internet. Antípoda y cordial es la respuesta de María Teresa Revenga, edil de Hacienda. «El ingreso por ese vado, que paga la Generalitat, le viene bien al municipio. No tendría lógica actuar contra nuestra propia recaudación. Y la ley no lo prevé». Luis Gómez, jefe de la Policía Local, estima que «igual pasaría en una finca particular; el coche que aparque ahí tiene sus derechos porque no podemos individualizar la legislación».