Cansados o desilusionados

Si observamos con detalle a la gente que hay a nuestro alrededor, nos sorprenderemos al comprobar que la mayoría, incluso los más jóvenes, parecen bastante cansados. 

Es cierto que el ritmo de vida de las grandes ciudades es agotador, que soportamos mucha presión, demasiada contaminación, excesivas prisas y, además, descansamos poco… Sin duda, todo eso contribuye, pero lo peor es la falta de ilusión. Sin ilusiones sólo hay obligaciones, rutinas, compromisos, responsabilidades…

El cansancio va unido al desánimo, a la sensación de pérdida de horizonte, de ausencia de metas. Queridos lectores, el objetivo es claro: ¡busquemos todo aquello que nos puede motivar!, porque es difícil vivir sin dinero, y más aún con poca salud, pero es imposible vivir si ilusiones.


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