¡Horror! Julio ya está aquí

Ser padre es lo mejor que me ha ocurrido pero, sin duda alguna, rebate cualquier tópico como ese que dice que el verano es la época de las vacaciones. El estío pone a prueba de bomba la convivencia doméstica. Cambias de hábitos y también cierran las escuelas. Te das cuenta que tener un trabajo es una oportunidad para organizarse. E incluyo a todos, desde el padre al más pequeño.

A menos horas libres, menos tiempo para pensar. Todo el mundo está en su sitio. Y cuando tienes niños pequeños, aún es más complicado. Julio es un mes fatídico. Concluye el cole y hay que pelear para lograr plaza en una escuela de verano. Cuando una abuela no trabaja, la otra se va a un balneario. ¡Al menos, quince días¡ ¿Qué hacemos con los niños?

La conciliación de la vida familiar y laboral obliga a desdoblarte en el oficio y en casa.  En agosto la situación se normaliza y eso sí, con las palas y el cubo, todos los días con las posaderas en la arena.