Tabaco y actividad cerebral

Hombres y mujeres somos iguales socialmente –o deberíamos serlo–, pero biológicamente no. Y no porque, para ser padres, unos sólo necesiten 30 segundos y otras nueve meses. Por ejemplo, la actividad cerebral en un amplio rango de comportamientos es diferente según el género. Unas diferencias que se agudizan cuando se cometen actos impulsivos u hostiles, según han descubierto investigadores de la Universidad de California en Irvine. Así, cuando reaccionamos de manera hostil o impulsiva, la actividad metabólica del cerebro –que indica cuándo están trabajando las neuronas– es mayor en mujeres que en hombres.

Este trabajo proporciona nueva evidencia de cómo los cerebros de las mujeres y de los hombres responden de manera diferente a los mismo estímulos. De esta forma, las áreas de actividad cerebral involucradas en cuestiones de elección, atención, memoria a corto plazo, planificación, disposición, emoción y lenguaje son distintas para ambos sexos. Unas diferencias que se ven exageradas en esos momentos de hostilidad e irreflexión.

Pero lo más llamativo de este estudio, publicado en el International Journal of Neuropsychopharmacology, aparece cuando se realizan las mismas pruebas a fumadores habituales.

En este caso, las diferencias entre hombres y mujeres casi desaparecen. Pero no en su comportamiento –que sigue siendo típicamente de mujer o de hombre–, sino en su actividad cerebral.

Dicho de forma simple: la nicotina asexúa la actividad cerebral.

Este trabajo abre un interesante camino en la comprensión, hasta el momento escasa, de cómo actúa la nicotina en el cerebro, algo que puede conducirnos a responder preguntas que hasta hoy carecen de respuesta convincente: ¿por qué las mujeres dan menos caladas y son más cortas que los hombres?, ¿por qué los parches y chicles de nicotina funcionan menos en ellas?

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