Y sin embargo... es catalán

Tras embarcarnos en un absurdo viaje de pleitos la Generalitat reconoce al fin que valenciano y catalán son la misma lengua. Han hecho falta 35 resoluciones de los tribunales para imponerse a tanta ignorancia y a tantos prejuicios lingüísticos.

El Consell ha perdido un pulso innecesario, muy difícil de explicar fuera de aquí: ¿Alguien puede entender que a Educación le haya costado ocho años cumplir sentencias que reconocen la titulación de Filología Catalana para eximir de la realización de las pruebas de valenciano en las oposiciones docentes? ¿Quién puede asumir sin rubor la paradoja de que una administración pública se gaste 16.500 euros para negar la evidencia?

Una vez más, a estos gobernantes se les cruza el sentido de lo propio y niegan lo que es de sentido común para la mayoría de los mortales. Pero esta ceguera no es inocente: vean si no el menosprecio que sigue mostrando el conseller hacia las familias que desean que sus hijos e hijas estudien en valenciano. ¿Alguien espera que Font de Mora acuda este domingo a la Trobada d’Escoles Valencianes en Benimaclet?