Los brazos rotos

Otro mito que cae. El de dormir abrazada a la pareja. De una, dice. Pues ahora va y resulta que no es la única que prefiere dormir a su aire. Aún en invierno. Donde esté un buen nórdico…Textil, dice.

Y es que una encuesta revela que, atención, el 90% de los españoles prefiere no dormir abrazados a su partner. ¿Qué fue del romanticismo? Eso mismo pensó ella pero es que lo de dormir abrazados es como de película. ¿No creen? A ella siempre le da la impresión de que le sobra un brazo.

Y cuando está abrazada más de cinco minutos seguidos, se le duerme alguna extremidad que le impide conciliar el sueño. Llámenla pragmática. Lo es. Porque dormir abrazados -que tan amoroso nos lo venden en la ficción- es como hacer el amor al despertar. Con el ojo pegado. Con esos pelos. Pues qué quieren que les diga. Ella sin una conveniente higiene bucal, como mínimo, no mueve un músculo. Y menos a esas horas. Sí, lo sabe. Se hace mayor. En peores plazas ha toreado pero hace tanto tiempo…

Pero la encuesta encargada por el portal de encuentros Meetic no tiene desperdicio. Habla de posturas, de actores soñados y de contenido onírico. Y los emparejados son tan lamentables que hasta sueñan con más frecuencia que los solteros con el trabajo y el dinero. Animalicos. Por desgracia, coincide con el común de los entrevistados. En su mesilla de noche también hay ropa interior en el interior y libros en el exterior. Aunque no necesariamente en ese orden.

Donde no coincide en absoluto con el 53% de los mil encuestados es cuando afirman haber engordado una media de ¡9 kilos! desde que están -y por ende, duermen- en pareja. Estos últimos, como castigo, sí deberían yacer enroscados como castigo. A ver si el roce obraba el milagro después de tantos años. Y quemaban algo de tocino. Y de rutina.