Conexiones y rarezas

<p>Mika 100</p>Cuando el británico Mika canta parece que nos está contando un cuento. El falsete sobreactuado y las melodías campanilleras mucho tienen que ver en esto, pero el resultado sigue siendo agradable, al menos por el momento.

El álbum -segundo del showman- The boy who knew too much (Universal) no lo tenía nada fácil en tanto en cuanto su antecesor, Life in cartoon motion, supo conectar de maravilla con el gran público.

Pero el artista ha seguido cultivando la música saltarina, con extremos como Toy boy y Rain, repitiendo los esquemas del éxito dentro del margen que esto le permite sin llegar a molestar. Por eso, aunque el sencillo We are golden nos suene más que a conocido, su familiaridad no llega a provocar estupor ni sonrojo. Habrá que estar atento al futuro.

<p>Shakira 100</p>¿De verdad es tan explicable el giro radical que Shakira ha impreso en sus temas? ¿Modernidad manifiesta o pura falta de rumbo que hace equilibrios entre el reggaeton y el dance? Es discutible, como todo, pero el caso es que suena raro más que efectivo.

Y, en ningún caso, recuerda a recientes pelotazos como pudieron ser Pure intuition o Hips don't lie. Todo se asemeja más bien a la vena terrible y discotequera de Madonna, que parece que ha impuesto moda por ahí.

No todo es malo, de todas formas, en el bilingüe Loba (Sony Music): Spy, junto al mago Wyclef Jean, y Mon amour tendrán más recorrido que, por ejemplo, el homónimo sencillo que la colombiana pudo en su día ahorrarle al mundo.