Cubatas abusivos

Ni el masivo botellón ni la crisis económica parece que inducen a reflexionar a los dueños de numerosos pubs. Piensan que los tiempos de bonanza y de precios abusivos todavía se alargan, que los ocho euros que piden por ‘cubata’ constituyen un precio razonable. Aunque muchos sirvan sucedáneos de conocidas marcas y algún desaprensivo todavía garrafón.

Incluso van más allá. En un local de karaoke en Valencia imponen la consumición a quien entre. Hasta el extremo de obligarla un jueves, con apenas clientela y pese a que los compañeros de quien prefería no ingerir líquido pagaran copas a siete euros. El cerril propietario prefirió obcecarse y provocar la marcha de ese grupo de usuarios que, además, avisaron que ya no volverían a pisar ese negocio.

No deja de sorprenderme que establecimientos nocturnos anodinos y sin reformar desde hace años mantengan su política de precios desorbitados. Una copa no debería de costar más de cinco euros. No me extraña que los potenciales clientes prefieran pasar frío en la calle haciendo botellón o recurran a reuniones caseras o a chats de internet.