Un día entre profesionales

Vicente era taxista. Como casi todos los días entró a comprar la barra de pan al chino de la esquina. Después se fue a reparar la televisión al taller ese que estaba en un sótano dos calles más abajo.

Tuvo que volver pronto a casa, porque había quedado con un electricista para que le alicatara por completo y a buen precio el baño; los azulejos los había conseguido como una ganga en el mercadillo que estaba junto al poblado chabolista.

Por el camino se cruzó con un topmantero móvil, de esos que van vendiendo DVD por la calle. Con tan buena suerte que encontró la película de estreno que andaba buscando.

Rendido de estar todo el día de acá para allá, se sentó a ver la tele un rato. Lo pasó pipa oyendo a los comentaristas esos gritones dando su opinión sobre cualquier cosa…

Se fue a la cama. Al día siguiente le esperaba una jornada muy dura. Tenía que ir a la concentración que habían convocado sus colegas taxistas contra el intrusismo profesional.