Verdades como puños

Cuando Eleanor y Frank dejan su apartamento en Manhattan para instalarse en una casona de piedra en Brooklyn lo que buscan es atrincherarse en la placidez de una relación que creen blindada a prueba de celos, desencuentros, deseos insatisfechos y dudas.Ahora que han dejado atrás sus divorcios y que son por fin profesionales de éxito la vida les sonríe y se erigen en refugio físico y emocional de amigos e hijos respectivos. Así arranca Segundo matrimonio (Libros del Asteroide, 12,95 euros) una novela breve con la que Phillip Lopate revela a traición las grietas que cuartean esa solidez ficticia, porque lo que deja sobre la mesa una animada cena entre amigos es, además de platos sucios y restos de comida, una verdad demoledora: lo que les separa es más que lo que los une. Inquietante y reveladora.

Adentrarse en las páginas de Temporada de caza para el león negro (Anagrama, 13 euros) es, por obra y gracia de Tryno Maldonado, una desenfrenada caída en espiral al día a día de un genio de la pintura encumbrado de forma meteórica por la élite del artisteo superficial y de mercado. Su amante de turno disecciona en capítulos tan breves e intensos que entran como lingotazos de whiksy a quien se desenvuelve con idéntica destreza felina ante un lienzo en blanco y en los escenarios más sórdidos, como autoexiliado en sus rutinas de drogas, sexo, promociones de pizza a 2*1 y videojuegos. Más allá de la fuerza contenida en su brevedad, la novela es un juego de espejos en el que Maldonado da rienda a sus continuos dobles sentidos en un texto carente de moralismos donde cada lector juzga y, lo que es mejor, termina por juzgarse a sí mismo. Fugaz y directa como un arponazo.