Espías en la comunidad

Paco pensó que la mujer que vivía en el quinto era la persona idónea para ser nueva presidenta de la comunidad de vecinos. A pesar que de Bertín, el del tercero, tenía ganas de manejar los recibos y preparar las derramas.

Paco, que hacía muy buenas migas con el del segundo, le pidió que vigilara al del tercero. Pero el del segundo tenía turno de mañana en el trabajo y le dijo al del bajo que estuviera atento cuando el del tercero se marchara por las mañanas.

El del bajo era un poco sorderas, así que le dijo a su mujer que lo primero que le había pedido esa mañana el del segundo era que controlasen un poco al del tercero para impedir que le quitara el puesto de presidenta a la del quinto.

La buena mujer, la esposa del sorderas, pensó que tenía que decirle a la del quinto que vigilara al del primero.

Con lo cual un día Paco, que vivía en el primero, notó que la del quinto le estaba espiando a él mismo. Paco no entendía nada de nada. Y sus vecinos, tampoco.

 

Claves de la presunta trama de espionaje en Madrid