¿Quién mató los telefilmes?

Se acuerdan de las películas de sobremesa? ¿No echan ustedes de menos esas escabrosas historias que la mayoría de las cadenas nos proponían tras el almuerzo no hace tanto tiempo?

La semana pasada, mi amigo Pablo y yo estábamos en el sofá después de zamparnos un suculento cocido canario, marca de mi señora, cuando nos surgió la pregunta. Ya no hay telefilmes. ¿Dónde están? ¿Quién los liquidó? Ya no podemos sufrir cada tarde con esa madre que lucha desesperada contra la justicia de Boston por recuperar la custodia de sus tres hijos. Ni llorar de emoción cuando Billy recupera la vista tras una operación de altísimo riesgo y puede volver al equipo de béisbol de su colegio horas antes de la final de la Liga escolar.

Ahora, todo son tertulias, cotilleos, grandes hermanos o telenovelas venezolanas que, para qué engañarnos, no son lo mismo. Ahora, mis siestas están abocadas sin solución al documental de animalitos de La 2. ¡Hasta que empiece el ciclismo!