Sonrisas en Próximo Oriente

Parece que va en serio. La desaparición de Arafat va a resultar beneficiosa para la paz. Ayer, por primera vez en cinco años, se reunían su sucesor Abas y el dirigente israelí Sharon. Primer resultado, un alto el fuego de las dos partes. Esperanzador. Hay, esto es nuevo, un atisbo de confianza. Abas tiene credibilidad entre su gente, lo ven bienintencionado, modesto, luchando contra la corrupción y hábil conteniendo las iniciativas armadas de los grupos radicales.

Los israelíes también lo consideran, el 60% cree en su honesta búsqueda de la paz. Por eso, ‘Condi’ Rice ha advertido a los judíos: «No le creen problemas innecesarios». ¡Qué diferencia con Arafat! Ahora toca negociar.

En serio. Los israelíes quieren seguridad, no más intifada, no más bombas. Los palestinos, que, sin remoloneos, de verdad Tel Aviv acepte la existencia de un Estado palestino sin recortes. Bush tendrá que empujar con fuerza.