Cerrado por vacaciones

Julio es el mes de las rebajas por excelencia, y también ese el que nos gastamos con júbilo la paga extra, tan necesaria para algunos como el aire. Pero en nuestras teles no aplican estas buenas costumbres y el verano es época de rescates de productos viejos y floja programación. Es normal, la gente prefiere disfrutar del sol y el buen tiempo en una terraza y no en casa asada de calor con una película que ha visto doscientas veces, o una serie que le recuerda lo bonita que es la Navidad, con mil cortes de publicidad y nulo interés. Los programadores deben pensar que total, para cuatro gatos, no merece la pena ‘malgastar’ un buen producto que obtendrá poca audiencia. Corren malos tiempos para la economía y también para la televisión, que ha dado un bajón de calidad apreciable. Cada día es más débil el imán que nos une a las cadenas generalistas, y si la próxima TDT permite elegir menús a la carta su futuro se presenta más negro que ese petróleo que nos está amargando la vida a todos.