Pasiones latentes

Nada como un paseíto por las páginas de Out (Emecé, 20,50 euros) para que te estalle en mil pedacitos la imagen mental de una Tokio con arterias de neones, paraíso del shushi y hervidero de cachivaches de última generación y jovencitos fashion. Porque Natsuo Kirino, nueva reina del género negro nipón, muestra el reverso sórdido de una ciudad en la que hay mujeres que, como Masako, Kuniko, Yoshie y Yayoi, se consumen en el turno de noche de una fábrica de los suburbios tratando de sobrevivir a su desesperación emocional y económica. Todo cambia cuando Yayoi asesina a su marido y las otras tres la ayudan a deshacerse del cadáver, porque mientras esquivan sospechas policiales un matón de los yakuza ve en la inesperada destreza del grupo para hacer desaparecer cuerpos un filón a explotar. Con un final cruel y desesperanzador, Out es una ventana abierta a una realidad de pesadilla.

Diez años antes de que Nabocov escandalizara al mundo con su Lolita, Rosa Chacel irrumpía en las letras hispanas con sus Memorias de Leticia Valle (Hercé, 18,50 euros), en el que una mujer recuerda cómo con apenas doce años y recién llegada a Simancas (Valladolid) tuvo un profesor de piano que poco después se suicidó. La grandeza de la novela estriba en que la protagonista, entre inocente y perversa y verdadero detonante de la tragedia, vela todo el proceso de seducción que abocó al adulto a una pasión prohibida hacia una muchachita y a su abrupto final. Inquietante.