Prohibido prohibir

Mañana comienza la Semana Internacional sin televisión, darling. Toma ya. No un día, no, sino toda una semana. Hasta el 29 de abril, inclusive. Y me juego contigo mi colección VHS de Barrio Sésamo a que ni tú ni nadie es capaz de superar ese desafío. Es más, posiblemente no haya en toda España ni una sola persona que llegue a planteárselo en serio. Estoy convencido de que la televisión se usa muy mal, no de que sea mala. Estoy seguro que el decreciente nivel cultural de las nuevas generaciones tiene mucho que ver con el abuso de este aparato. Y sin duda la atonía creativa, la falta de inquietudes y el descenso en el número de espectadores que sufren el cine y el teatro tienen su raíz en la comodidad casera que nos proporciona el invento. Pero de ahí a que nos propongan dejar de ver la televisión toda una semana media un abismo. ¿Es que no tiene cosas buenas? Por supuesto. De modo que lo que habría que hacer es promover el espíritu crítico y no lanzar anatemas medievales. Prohibido prohibir, también en la televisión.