Espe, la niña y el asesor

A nadie pasa desapercibido que en el PP tienen más de un problema. Un sector sueña con ser una derecha europea y desearían que Gallardón fuera su líder. Otro sector sigue mirando por el retrovisor al franquismo. Y ahí comienza su segundo problema. Porque éstos se dividen entre los aspirantes a Reservoir Dogs, para quienes Rajoy les resulta blando e indeciso y que aspiran a colocar a Esperanza Aguirre al frente y los agazapados que esperan a ver cómo se resuelve para apuntarse al carro del ganador. En lo que todos coinciden es en llevarse por delante a Rajoy. Y las pruebas son evidentes. Le colocan a un Pizarro que arrasa hasta al empresariado catalán llamándoles «gorrones». Le ponen un asesor que se dedica a recopilar sin disimulo su propia campaña para un partido de extrema derecha de Guatemala. Le azuzan para que siga en su línea agresiva en el debate. No le corrigen los gestos que le restan credibilidad. Le hacen creer que hablar deprisa denota convicción y que ningunear al oponente, autoridad. Y para colmo le ponen una niña en la cabeza y el corazón con todo lo que podría dar de sí para los malintencionados.