De Corbacho el excesivo

Me gusta José Corbacho, me divierte, me fascina su rapidez mental, su velocidad a la hora de dar la vuelta a las tortillas discursivas. Me parece que es un lujo para cualquier programa de televisión poder contar con él... como colaborador, nunca como presentador.

Corbacho, igual que Santiago Segura, pertenece a esa especie de personajes que te arreglan un programa si lo llevas como invitado o si le pones al frente de una sección (como ocurría en Buenafuente); es bueno, por supuesto, haciendo imitaciones y recreaciones (caso de Homo zapping); pero resulta insoportable como conductor de un programa.

En Peta zetas (la apuesta de los lunes de Antena 3), Corbacho grita hasta el histerismo, se mueve espasmódicamente y ofrece un despliegue de lugares comunes más que destacable. Y, para colmo, tiene de colaborador preferente al insoportable Enrique del Pozo. Lo mejor del programa es, sin duda, el vestuario del presentador.