El cortijo en blanco y negro

Se les escapó. «En estas diez semanas ha ocurrido de todo». ¿Conclusión? Está grabado y se nota. Lo dijo Rafael Cremades en la noche de estreno de El Cortijo de 1907,  el nuevo docu-reality de Canal Sur, un gran hermano a la andaluza donde dos familias (León-Montilla y Domíngez-Zahinos) vivirán como se hacía hace 100 años. Al concurso le falta emoción y  directo. Y le sobra plató y guión. En pantalla no luce el equipo de antropólogos, historiadores y agrónomos que hay detrás. Tampoco se puede decir que la casa verde es más grande y, de repente, que aparezca un rótulo diciendo que “la casa roja es más chica”.

¡Bingo por la obviedad! No se puede repetir hasta la saciedad ¡Qué bonita imagen! ¡Qué tierna! o «así se ha vivido durante décadas en la Andalucía rural, la del señorito y el capataz».  Hablar de principios de siglo no implica tratarnos como bobos. Cremades le pone más ganas que Rocío Madrid, quien pierde sin Sardá. Y Fernando Ramos regala lo que peor nos sienta: bromas fáciles y machistas.