Una Pasarela de cine

Póngase en lo peor. Imagínese una montonera de coches (como dirían los argentinos), unos encima de otros, en plena Pasarela. Frenazos, derrapes, volantazos, sonidos de claxon... En una palabra: colapso. Y todo provocado por el rugir furioso del tranvía de Monteseirín. Suena a película de esas que hacen tan bien los americanos, pero podría ser realidad, algo exagerada, muy pronto en Sevilla. Eso es, al menos, lo que temen los mandos de la Policía Local con la llegada en octubre del Metrocentro. Creen que su cruce por la Pasarela aún no ofrece las garantías necesarias ni de seguridad ni de fluidez del tráfico.

Con una frecuencia de paso irregular (sigue en pruebas), los problemas de tráfico que genera van de Menéndez Pelayo a la Glorieta de los Marineros, sin olvidar las avenidas de Carlos V y de Portugal. Y eso que hay dos municipales de guardia permanente en el lugar para cortar al tráfico cada vez que aparece el tranvía. Y si esto pasa ahora que el tranvía pasa de Pascuas a Ramos, ¿qué ocurrirá cuando sea cada cinco minutos? Ah, ya sé. Es la excusa perfecta para el subterráneo con que sueña Monteseirín.