De casas cementerio

Durante una época fui residente del Casco Histórico. Vivía en la segunda planta, de la cual era el único bicho viviente. En la primera, una pareja con sus dos perros habitaba también uno de los tres pisos por planta. Me cambié buscando un barrio con más vida. Y lo encontré. Pero no hallé un edificio más animado. Ahora vivo en una tercera planta y tengo vecinos. Pero sólo dos, ya que las cinco viviendas restantes están cerradas a cal y canto y nunca he visto entrar o salir a nadie. No sé cómo estarán la primera y segunda de habitadas, ya que no soy muy cotilla. Pero siempre veo a la misma gente en las escaleras, porque no tenemos ascensor. Tras varios años y alguna reunión de vecinos, confirmo mi teoría: hay muchos pisos que están vacíos.

Me imagino cuántos propietarios tendrán sus pisos cerrados esperando su momento para dar el pelotazo. ¿Por qué le sale más rentable tener un piso-cementerio que alquilarlo? Y mientras tanto, las ayudas de alquiler que da la Junta se mueren de risa en Córdoba  esperando a que una pareja de jóvenes o un propietario vaya en su busca.