Tárrega a su servicio

Cristina Tárrega volvió ayer a la antena de Telemadrid, su casa. La presentadora estrenó un nuevo magacín matinal, Viva la vida, que difícil lo tendrá para competir con lo que representan la Campos, Quintana y Ballester.

Más allá del estilo de Tárrega, de la misma escuela maruja que sus compañeras, aunque aún más exagerada en la emoción y el entusiasmo, la función del nuevo espacio no es medirse con los de las otras cadenas. Sus contenidos son bien distintos y, aunque su propio público objetivo (mujeres y personas mayores) pueda tardar en darle una respuesta positiva, la apuesta es correcta y consecuente con los objetivos de una televisión pública. A esas horas de la mañana, de 11.15 a 13.15, Tárrega apuesta, a priori, por temas sobre salud (el dolor de espalda), actividades sociales para la tercera edad (cafés con copla en directo) o cocina (fideuá y bonito con tomate). Y de cotilleos, ni mu. Es una propuesta arriesgada para lo que se estila en la tele, pero merecedora de éxito, por el bien de todos.