Prohibido escupir

Ni ancianos ni minusválidos ni embarazadas. Parece ser que los asientos de Cercanías no están reservados para ellos, quienes más los necesitan, sino que están ahí en plan ley de la selva, para el que primero los coja.

Ya ven. Como si en el Metro, donde sí están reservados, alguien respetase esta obligación. Renfe alega que sus asientos no están señalizados porque prefiere la concienciación a la imposición. Y no le falta razón: si a un viajero sentado no se le cae la cara de vergüenza viendo a frágiles viejecitas pugnando por mantener el equilibrio, no habrá normativa en el mundo que le empuje a mover el culo. Y más teniendo en cuenta que, en estos casos, no hay multa que valga.

¿Cómo sabemos que un pasajero aparentemente sano no sufre, por ejemplo, mareos o dolor de pies? Ah, algún día imperará el sentido común y las plaquitas de «asiento reservado» se nos antojarán ridículas, como esos carteles de «prohibido escupir» que aún pueden verse en ciertas tascas con solera...