El vino de Asunción

Hay que darle al morapio. Por supuesto, sin llegar al alcoholismo. Como casi todo en esta vida, debe ser consumido con moderación. Pero no cualquier tipo de alcohol, nada de eso.

Sólo vino… y del bueno, claro. Acaba de publicarse en el Journal of Thrombosis and Haemostasis un artículo por parte de un investigador de Copenhague donde se dice que viven más los consumidores de vino que los de cerveza u otro tipo de licores, debido a los efectos protectores que sobre el corazón tiene nuestra bebida nacional. Dicen que así se puede explicar que los franceses, a pesar de fumar como cosacos, tengan menos accidentes cardiovasculares que los norteamericanos.

2002 fue un buen año para los productores de vino. Y no porque tuvieran una excelente cosecha. Ese año se publicaron una serie de investigaciones que resaltaban las características beneficiosas de tan espirituosa bebida. Así, en la revista especializada Neurology se decía que los bebedores de vino tenían mejores hábitos alimenticios y estilos de vida, y que el vino disminuía el riesgo de demencia, incluyendo el Alzheimer; además un equipo de la Universidad de Buffalo apuntaba que un poco de vino (en particular el blanco) mejora el funcionamiento de los pulmones. Claro, que no todo iba a ser bueno. En la misma Journal of Thrombosis... otros investigadores que acaban de realizar un análisis de 156 estudios distintos, han encontrado «evidencias definitivas» de que el consumo de alcohol, vino incluido, aumenta el riesgo de cáncer de intestino, laringe, hígado y pecho, entre otros.

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