Izquierdas e izquierdas

Hay que ver cómo está por aquí el patio de la izquierda institucional desde que perdió con todo éxito las últimas elecciones. Entre el quítate tú pa ponerme yo del PSPV y el yo, para mí, me, conmigo de Compromís una se pregunta si aún queda patio. La izquierda de a pie lleva como puede su desconcierto.

Hablo de la gente crítica con el discurso dominante, la que se busca la vida en su trabajo y en los espacios públicos y privados apostando por otros modos de transformar las cosas. ¿Cómo entender desde ahí el trapicheo barato de quienes se creen el ombligo político y van de profesionales de la izquierda? Es difícil aceptar sin escándalo las prácticas navajeras que se gastan los efímeros aliados electorales de Compromís.

Pobre compromiso el suyo, incapaces de mirar más allá de sus escaños. Lo triste de este espectáculo es que se vuelve contra todos, que acabaremos pagando esta especie de perversión política, tan alejada de la sociedad civil. Si no, al tiempo.