Cuando el político tutea

Zapatero dice que en democracia todo es posible.

Yo pienso que es en los regímenes dictatoriales donde puede ocurrir todo. En una democracia nadie puede desconocer los derechos individuales, las libertades públicas, las decisiones judiciales y la ley.

Para el ciudadano resulta especialmente importante, aunque a veces acatarla le resulte incómodo o perjudicial. Igual que el camarero que se deja tutear por los clientes se expone a que tomen más confianzas de las debidas, el debilitamiento de la legalidad sólo puede conducir a que las personas queden indefensas ante los abusos de los que mandan.

Por eso no me gustan los partidos políticos ni las ideologías, que ven a la ley como un estorbo para sus propósitos, generalmente mesiánicos. Por eso no me gusta el nacionalismo ni Compromís pel País Valencià.

Y por eso no entiendo qué hacen militantes del PSOE ayudando a impedir que se ejecute la orden judicial de cierre del repetidor de TV3.