¡Qué tiempos!

Comenté que versaba sobre el agua. Lo peor no fue que un par de comensales no me dejaran acabar de hablar, ni que vocearan (entre otros delirios) que fue el PP quien derogó el Plan Hidrológico Nacional, al limitar el Plan Borrell al Ebro y Levante, ni que dudaran de mi asistencia a la escuela el día que explicaron que Murcia es una Región seca y desértica y es absurdo pretender otra cosa, ni que todos estos rebuscados disparates se dijeran entre gritos, índices apuntando y ojos inyectados en sangre, ni que los alaridos me impidieran opinar ni rebatir, ni que acabara casi temiendo por mi integridad física.

Lo peor es que estas «democráticas» tertulias afloran últimamente como hongos en bosque húmedo.

Aún recuerdo cuando se podía charlar de política en esta Región. Qué tiempos aquellos en los que el diálogo y la razón prevalecían sobre los decibelios y el rencor.