Un toque gótico

La televisión es mágica, darling. Pero la magia también es televisiva.

Desde aquellos juegos que, presentados en pequeñas «diócesis», hacían dos manos enguantadas de blanco sobre un fondo negro (algo ha llovido desde entonces) hasta los recientes programas de Anthony Blake o Jorge Blass, sin olvidarnos del inigualable Juan Tamariz, este mundo de lo ilusorio siempre ha tenido buena acogida entre los espectadores.

En el caso de Anthony Blake, la magia se presenta como un producto de nuestra imaginación y no como una habilidad del artista, que así creo que se les puede denominar con toda justicia. Además, en lugar de usar el humor como banderín de enganche, Blake ha optado por ese toque siniestro que le convierte en primo hermano de Nosferatu.

Sin duda es efectista y hay trucos que son verdaderamente impresionantes; eso hay que reconocérselo sin tapujos. El único pero, darling, es que a mí ese toque gótico como que no me va del todo. Y me da en la nariz que a ti tampoco.