Fruto de la misma tierra

El signo que nos lleva a tomar una opción y no otra de forma rápida e irreflexiva. Para qué pensar si alguien ya lo ha hecho por nosotros. Los homosexuales han arrastrado durante siglos, como una enorme losa, la etiqueta de apestados. Y los tópicos se han ido repitiendo e incorporando a la chistología nacional para solaz de la estupidez. Por qué asomarse al interior si el problema ya está resuelto: lo que no sigue la norma es anormal; lo que difiere de las leyes básicas de la naturaleza, antinatural. Y punto. Por fortuna, muchas de esas etiquetas se han ido rompiendo; otras, sólo escondiendo. Y afloran cuando se pretende transformar en razonable y legítimo el derecho básico a ser y mostrarse diferente. Tras una prestigiosa etiqueta se guardan excelentes vinos y también auténticas bazofias, como hay caldos de cosechero, anónimos e inclasificables, que son verdaderas delicias. Pero todos son fruto de la misma tierra.