Urdaci, ese tertuliano

Urdaci tiene tanto derecho como cualquiera a reeditar sus días de ruido y furia en el programa y cadena que le vengan en gana. Nunca fui proclive a las manipulaciones y artimañas del periodista, pero que alguien quiera contratarle y ponerle un púlpito para que se evidencien aún más sus tendencias políticas no es motivo suficiente para rasgarse las vestiduras. Además, el debate en el que participa es de una extensión ridícula y pasa desapercibido ante la avalancha de bloques ‘rosas’ y ‘quintanas’, lo que podría llevar a confusión. De hecho, ya no recuerdo si el ex jefe de informativos de Televisión Española habló el otro día de los matrimonios homosexuales o de lo alegre que está Isabel Pantoja gracias a Los Morancos. De verdad, darling, que no me aclaro.