Bodas gays

La falsa polémica acerca de los matrimonios homosexuales es de patio de colegio. Se creen que el que es gay lo es todo el día: es gay cuando va en metro al trabajo, lo es en la oficina, vota pensando en su condición sexual, le marca su sexo a la hora de rezar o de ir al médico de urgencias. No es así, no comprenden que ser gay es sólo una opción sexual en la cama, y nada más. No es posible que un acto fisiológico marque nuestra vida de tal manera que haya que legislar sobre ello, no deberían decidir sobre cuestiones tan privadas. ¿Cómo nuestros políticos saben si seremos buenos padres o madres según nuestras apetencias sexuales? A estas alturas nadie puede negarse a la adopción de un niño usando como argumento la sexualidad de quien lo adopta. Nada tiene que ver una cosa con otra pero se mezclan todas, en parte por culpa del lobby gay que todo lo estigmatiza: bares, hoteles, tiendas de ropa, agencias de viaje, residencias geriátricas, gimnasios… Lo gay es un buen negocio y una fuente de votos y nuestros políticos lo saben.