Subidón

No sabe nadie, como decía Raphael, lo que significa lavar la lavadora, escuchando los anexos a Operación Triunfo 2006 en el minúsculo receptor de blanco y negro que regalan, por un kilo de patatas, en las grandes superficies para esclavizarnos en la cocina.

 L@s sufrid@s am@s de casa de este siglo xxi nos ganamos el cielo desgastando estropajos contra el chisme enemigo y, por si fuera poco, nuestras orejas y nuestros ojos sufren escenas de alegría prefabricada en la tele. A OT  llega (como en el ejército, ¡ay!) una veterana del año pasado y propone a los novatos un «momento de euforia».

La perplejidad catódica se propaga cuando la buena señora invita a los churumbeles a levantarse; ella se agacha y procede a mostrar su catálogo de lencería de entrepierna. De repente, salta y grita «¡Subidoooón!». Y todos botan, aúllan y gesticulan. Y ríen. Y lloran. Normal. O no. O sí. Pero esta mancha no sale, cariño.

julian@discosdefreno.com