Pan y circo

Otra vez hay que felicitarse por tener lo más de lo más. Ahora es el nuevo campo de fútbol, digo coloso, digo feudo valencianista, digo… ¿Qué digo? Tras ese subidón de adrenalina de la prensa local por la presentación del estadio, cuesta recobrar el sentido. Parece que tenerlo más grande, más potente y con la mayor capacidad VIP de Europa es el fin que justifica cualquier medio y toda objeción es una menudencia. Donde esté un buen estadio futurista e insonorizado que se quiten polideportivos, parques y demás pequeñeces de barrio.

Ya tenemos coliseo donde ahogar penas y ser felices, al menos por un día. El mayor espectáculo del mundo, aunque al Ayuntamiento le crezcan los enanos entre protestas vecinales, informes negativos e indemnizaciones a antiguos propietarios. Un circo «bonito» según el PSPV, que, por cierto, si quiere comprometerse con los vecinos afectados y con la transparencia en el proceso de reclasificación debería dejar ya de hacer payasadas. En fin, pasen y vean.