Balones lejanos

Es el Pescaílla que se muerde la cola: el mundo es redondo. Lo mismo que ver un partido de fútbol sin sonido y escuchar el griterío del vecindario.

También es sano darle vueltas a la tortilla, buscarle tres (o catorce o dieciséis) pies al gato y echarle guindas al pavo. Comida casera en definitiva. La cuadratura del círculo y la música de las esferas. Por eso la letra «o» manda por doquier en la España de hoy: oé, opá, ozú, olé, osá, OT... ¿o qué? Viejos círculos como plazas de toros (dos «oes» más) por doquier.

El Imperio de lo Redondo, donde nunca se pone el Sol (lo más redondo de lo redondo). «Manolo» y «Bombo» tienen cuatro «oes» en cinco vocales. (En «gafe» no hay ninguna «o»). La M-30 de Madrid es un círculo y hace agua como un balón pinchado. (En Gallardón hay una «o»). Como la vieja frase «otra vez será», que también empieza por «o». Como María de la O: «¿Eh..?». «¡O!». «¡Ah..!». «¿Y?». «¡Uhhhh...!».

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