El equipo A contra la ruina

Éste es el mejor invento que las instituciones pudieron parir de cara a lavar la cara de la parte histórica de la ciudad después de las inundaciones de 1983. En un principio, su única misión fue que el Casco Viejo no se viniera abajo de pura ruina, como un castillo de naipes. Y, a partir del año 2005 ya operan en toda la ciudad de Bilbao.

Yo, como presidente que soy de comunidad de una casa del Casco Viejo (por cierto, estaba hecho todo un señor Cuesta, como el de la popular serie televisiva) ya les embarqué a los de Surbisa en el arreglo de un patio, tejado, escalera y muro de contención, llamado más por la curiosidad que por el conocimiento de su labor.

Y se portaron como jabatos. Mandaron técnicos gratuitamente, informaron a mis vecinos más pelmas y, además, subvencionaron parte de la obra. Es de esas cosas que te reconcilian con los políticos. Tras meter mano al Casco Viejo desembarcaron en Bilbao la Vieja y su huella se nota; sobre todo, desde San Francisco hasta la ría.

Si su tejado deja pasar el sirimiri, si su escalera requiere de sherpa y cordada para subirse o si su portal tiene más baches que la A-8 no lo dude. Son el equipo A contra la ruina.