Feria del Libro

Esta semana, como cada año, he ido a la Feria del Libro del Retiro. Centenares de miles de libros que no voy a leer nunca, miles que he leído pero no recuerdo, autores firmando sus obras, centenares de casetas y masas de gente de todo tipo. Saludo a mis amigos libreros y charlamos.

Hace mucho calor y después de dos horas estoy sudado y agotado, como cada año. Termino la vista y paso por el Palacio de Cristal, donde me aguarda una muy grata sorpresa; la exposición Kimosooja, Respirar - Una mujer espejo.

Las ventanas están forradas con un papel translúcido que captura las rayos de sol y los convierte en haces de luz de todos los colores. El suelo esta cubierto de espejos
y se oye una música tremendamente relajante.

Sólo entran 25 personas a la vez, sin zapatos, y nos dan calcetines para deslizarnos por el pulido suelo. En unos segundos desaparece el cansancio, la relajación es total, gran final a la visita de la Feria del Libro, aunque no compré ninguno.