¿Por qué ‘(Des)encanto’ no ha funcionado tan bien como ‘Los Simpson’ y ‘Futurama’?

Matt Groening está detrás de la serie de Netflix, que podría confirmar próximamente su quinta parte.
¿Por qué ‘(Des)encanto’ no ha funcionado tan bien como ‘Los Simpson’ y ‘Futurama’
¿Por qué ‘(Des)encanto’ no ha funcionado tan bien como ‘Los Simpson’ y ‘Futurama’
Cinemanía

Si algo ha demostrado la compañía Netflix es que no le tiembla el pulso al cancelar proyectos que puedan suponer un mínimo fracaso. Después de cuatro años de emisión, (Des)encanto continúa estrenando nuevos episodios en la plataforma. Las malas críticas no han opacado a la serie de Matt Groening, que arrastra un fandom fiel y logra puntuaciones notables en IMDb y Rotten Tomatoes. 

A la espera de la confirmación de una quinta parte de la ficción, que finalizaba la anterior con uno de sus habituales cliffhangers, (Des)encanto continúa dividiendo a sus defensores y sus detractores. Un camino marcado por Los Simpson y Futurama, las series creadas también por Groening. Analizamos las claves principales detrás de su funcionamiento irregular en la plataforma. 

La nueva narrativa de Groening

La contextualización de esta producción se torna necesaria para entender su aterrizaje movidito en Netflix. (Des)encanto llegaba al servicio de streaming en 2018 como serie hermana de Los Simpson y Futurama, que eran estrenadas con anterioridad en la televisión a través de Fox. La plataforma suponía un nuevo reto para Groening, acostumbrado a un target y un consumo totalmente diferentes

Para más inri, la serie evitaba los característicos capítulos autoconclusivos habituales en su obra. La reducción del número de episodios, la lentitud en la presentación de los personajes y el humor más absurdo de Groening suponían un abandono paulatino del público. El hype creaba un problema de expectativas sobre la ficción, que provocaba esta reducción de la audiencia. Mientras tanto, su calidad aumentaba con el avance en la trama y  la presentación de las diversas razas y sociedades

Su humor negro, sus trío protagonista (comparado con Leela, Fry y Bender) e incluso la animación no dejan de ser muy similares a las que podíamos ver en la filmografía de Groening. El estadounidense demostraba así su maestría en la construcción del pasado (Des)encanto), el presente (Los Simpson) y el futuro (Futurama) de la animación. Entonces, ¿por qué tanto desprecio hacia la nueva ficción?

El avance de la animación

Groening es indudablemente una de las grandes figuras de la animación mundial y un gran referente, e incluso ha conseguido que los millennials hablemos con la jerga de sus propias series. Sin embargo, también es cierto que Futurama era cancelada en 2013 (aunque regresará próximamente con su 11T) y las últimas temporadas de Los Simpson no despertaban la misma pasión que en sus inicios. Un marco muy diferente para la presentación de su última serie. 

De la misma forma, la animación ha avanzado considerablemente y ha dejado progresivamente su carácter infantil atrás. Algunas series como Big Mouth Bojack Horseman suponían antecedentes de la mejor animación de Netflix, con sus mordaces sátiras y su trabajado diseño.

Una competencia cada vez mayor en un mercado inabarcable. El avance en la animación podría ser una de las claves fundamentales en la decepción de parte del público, que esperaba que Groening rompiera moldes una vez más como ya hiciera en el pasado. Hace años hubiera sido de seguro un éxito. ¿Significa que (Des)encanto sea una mala serie? Ni mucho menos. 

Una princesa ardilla y lesbiana 

Pese a todo, el argumento de (Des)ecanto rompe con todos los estereotipos sobre las producciones medievales y las princesas, machacando la 'disneylización' de la industria de la animación. Bean era presentada como una princesa (ahora reina) alcohólica, desastrosa, poco agraciada físicamente y alejada de los cánones femeninos, quien finalmente también salía del armario gracias a la sirena Mora. Una apertura a la diversidad que no todos han abrazado de la misma forma. 

La joven es acompañada en todo momento de la crueldad de Luci y el carácter oscilante de Elfo, dejando atrás la necesidad de crear personajes benevolentes y encariñándonos de la imperfección y la maldad de estos. Algo en lo que Groening trabajaba anteriormente con personajes como Homer Simpson o Bender, pero que lleva al extremo al trasladarlo a todos los protagonistas. 

La ficción también supone una revisión de los universos mitológicos actualizados y una crítica hacia la monarquía más incompetente. Algo que se suma a la confrontación entre la ciencia y la magia, entre la sabiduría y la ingenuidad. Unas tramas que también han llevado incluso a teorías dementes sobre la posibilidad de que Des(encanto) pertenezca al mismo universo de Futurama. Quién sabe.

Groening tiene una oportunidad de oro para continuar brillando al ahondar en personajes atractivos como los demonios (muy presentes en su obra) y los Trøgs, y impidiendo que lo disparatado esclipse a los diálogos más sarcásticos. Su propia sombra es alargada, ¿conseguirá escapar de ella y deslumbrar en una más que probable quinta parte?

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