'Osel': el 'niño lama de las Alpujarras' cuenta su historia real en una docuserie

HBO Max estrena el trabajo de no ficción sobre el caso que conmocionó a la España de los 80. 
Imagen de 'Osel', la serie de HBO Max sobre el 'niño lama español'.
Imagen de 'Osel', la serie de HBO Max sobre el 'niño lama español'.
HBO Max
Imagen de 'Osel', la serie de HBO Max sobre el 'niño lama español'.

Osel Hita Torres habla un total de nueve idiomas, entre ellos el tibetano ("Mi primera lengua"), el nepalí y el hindi. "Pero bien, bien, solo cinco", puntualiza este granadino de 37 años cuya imagen actual (la de un hombre de cuerpo nervudo y gesto firme) no se ajusta en absoluto a aquella que fue omnipresente en los medios allá por 1985.

Nacido en una comunidad budista de las Alpujarras, Osel fue señalado como reencarnación del maestro espiritual Thubten Yeshe, y, debido a ello, sujeto al ritual y la liturgia que el budismo tibetano reserva para los tulku (encarnaciones vivientes). La docuserie Osel (HBO Max), dirigida por Lucas Figueroa, expone ahora un periplo vital que a algunos les parecerá fascinante y a otros sencillamente atroz.

"Con 18 meses yo ya había dado la vuelta al mundo tres veces. Estaba trabajando y generando dinero: era como una marca", explica Osel Hita. Y ese aspecto del documental es el que impresionará más a los escépticos, sobre todo conforme la historia vaya perfilándose como un tira y afloja entre dos bandos.

Por un lado estaban María Torres (la madre del protagonista) y su actual pareja, el millonario francés François Camus, partidarios de que el tulku permaneciese junto a ellos en Granada. En la esquina opuesta, su padre, Francisco Hita, y la FPMT (fundación responsable del legado de Yeshe), cuyos empeños apuntaban a mantener a Osel dentro de la Universidad Monástica de Sera Jey, en India, centro donde se le educó bajo una férrea disciplina para convertirle en erudito budista.

Observando este conflicto, y sabiendo los beneficios materiales que atraía la joven encarnación, es difícil pensar que ninguna de ambas facciones estuviese motivada solo por el cariño o por la fe. Cuando la edad le permitió independizarse, Osel decidió viajar por todo el mundo (incluyendo varios meses viviendo en la calle en Italia), estudió Cine en Madrid y fue padre de un niño llamado Norbu.

Actualmente, Osel Hita no se identifica del todo como budista ("Soy más bien un agnóstico científico"), y, aunque sigue creyendo en la reencarnación, señala que las circunstancias que dieron origen a su historia son cosa del pasado: "El Dalai Lama, al que amo mucho, dijo que estamos en el siglo XXI y que el sistema de tulku es algo feudal. El proceso va a tardar en desaparecer, porque hay gente que le presiona, pero para él no tiene sentido", explica.

Tras ver Osel, juzgar si esa medida es acertada quedará a juicio de cada cual y sus creencias. El protagonista, por su parte, lo tiene claro: "No se lo recomiendo a nadie, pero yo no me arrepiento".    

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Yago García
Redactor 'Cinemanía'

Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Sus textos se publican en la revista Cinemanía desde 2005. Ha sido miembro fundador de Canino, web dedicada a la cultura popular, y redactor en el diario ADN, además de colaborador en medios como Mondo Sonoro, Neo2 y On Madrid-El País.

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