Logo del sitio

Mario Casas: "Estoy deseando hacer una comedia loca, una comedia romántica, algo con lo que pueda oxigenar un poco"

Se enamoró de la interpretación con Campanella, hizo sus pinitos con Banderas y, a sus 34 años, ha ganado su primer Goya. El actor del momento regresa a la TV con ‘El inocente’.
Mario Casas en 'El inocente'
Mario Casas en 'El inocente'
QUIM VIVES

A sus 34 años, Mario Casas (A Coruña, 1986) puede presumir de tener una de las carreras más prolíficas y variadas dentro del cine y la televisión española. Y eso que, hace una década, tras el éxito de la saga Tres metros sobre el cielo y su participación en series como Los hombres de Paco o El barco, para muchos parecía predestinado a ser el eterno ídolo adolescente.

Sin embargo, supo reinventarse y eludir encasillamientos encadenando proyectos que iban desde la comedia made in Álex de la Iglesia (Las brujas de Zugarramurdi, El bar) hasta el drama puro (Ismael, Los 33: una historia de esperanza), pasando por el romance épico (Palmeras en la nieve) o filmes extremadamente exigentes físicamente (Bajo la piel de lobo, El fotógrafo de Mauthausen), solo por citar algunos ejemplos. 

El ídolo adolescente que forraba carpetas se ha convertido en uno de los actores más reconocidos de la industria patria, alzándose en marzo con su primer Goya por No matarás. Con El inocente, su nueva serie para Netflix, regresa a la TV y al thriller, género del que no se despega últimamente, como él mismo reconoce. Todo sea por volver a trabajar con Oriol Paulo, director y amigo al que admira tras trabajar con él en Contratiempo. 

Esta vez le toca meterse en la piel de Mateo que, tras pasar cuatro años en la cárcel por matar a una persona accidentalmente, trata de empezar de cero con su mujer, Olivia (Aura Garrido). Pero, nueve años después del incidente que le cambió la vida, una llamada desde el móvil de Olivia desconcertará a Mat, que comenzará una carrera por descubrir la verdad.

Hablamos con el actor del momento sobre su reencuentro con Paulo, esos personajes oscuros que lo han acompañando en sus últimos trabajos, la carrera hasta el Goya, y su eterno e indestructible amor por el cine y la profesión de actor.

¿Qué te atrajo de El inocente?

Recuerdo perfectamente la comida con Uri, cuando solo tenía unas pequeñas biblias de cada capítulo. Oriol es mi amigo, es un director que admiro, que me ha dado muchas cosas buenas en mi carrera, como Contratiempo, y confío mucho en él. Desde el primer momento le dije: “Si tú me dices ven, Uri, lo dejo todo”. 

En cuanto a Mat, lo interesante fue trabajar un personaje durante una década. Empieza con veintipocos en una fiesta de final de curso. Mata a un chico por accidente y se pasa cuatro años en prisión. Vamos a ver esos cuatro años, vamos a ver los años siguientes y cómo ha sido empezar de cero.

Todos los personajes están marcados por su pasado.

Curiosamente, al construir a Mat, hice un trabajo de introspección y volví a los veintipocos. Tuve que remover mi pasado y buscar esa energía que uno tiene cuando es más joven. Y sí que pensé en cómo te puede cambiar la vida en un momento. 

A todos nos pasa, hay cosas que te dejan huella y te acompañan siempre. Todo eso forja tu personalidad, te puede cambiar por completo. En el caso de Mat, en los primeros episodios es un tipo que no está cómodo porque el pasado se lo come.

Mario Casas en Mateo en 'El inocente'
Mario Casas en Mateo en 'El inocente'
QUIM VIVES

Hogar, El practicante, No matarás, ahora El inocente. ¿Disfrutas los personajes oscuros, más psicológicos?

No es que busque un camino en el thriller porque esté cómodo. Ha tenido que ver con la intuición y con proyectos que me han enamorado. La verdad es que estoy deseando hacer una comedia. Una comedia loca, una comedia romántica, un drama romántico... Algo con lo que pueda oxigenar un poco, porque es cierto que estos son personajes muy psicológicos y pesa. 

Igualmente, la comedia es muy compleja, te produce el mismo o un mayor quebradero de cabeza que un thriller; es una línea muy fina en la que te quedas abajo o enseguida te pasas. Pero sí, me apetece. Estos últimos años mi vida ha sido un thriller y espero que entre lo que venga haya comedia.

¿Te ayudaron las comedias de Álex de la Iglesia a romper con el encasillamiento de ídolo adolescente?

No lo viví de esa manera. Es verdad que Álex y yo, aunque no tenemos nada que ver, compartimos un humor muy parecido y con él pude demostrar que tengo algo de mano en la comedia. Pero yo tengo un clown dentro de mí, lo he tenido toda la vida, y siempre he intentado ser camaleónico y salir de la zona de confort: empecé con El camino de los ingleses, hice La mula, Fuga de cerebros, Ismael... En SMS era el pardillo de la clase. 

Desde niño, las carreras que me interesaban eran las de actores que hacían personajes distintos y te sorprendían. Tengo referentes como Shia LaBeouf, Tom Hardy o Christian Bale.

¿Es verdad que quisiste ser actor después de ver una película de Juan José Campanella?

Sí, El niño que gritó puta. No sé por qué se quedó en mi retina. A lo mejor la vi sin que mi madre estuviese en casa porque es una película fuerte para un niño. Yo ya hacía algo de publicidad, hacía teatro en el colegio, pero vi esa película, tendría más o menos la edad del chaval, y dije: “Quiero hacer eso”. Ahora me fascinaría trabajar con Campanella. 

Después también soy muy de cine comercial y he crecido con Parque Jurásico, Jumanji o E.T., el extraterrestre. Siempre he amado el cine de autor y el comercial, y esa mezcla tiene mucho que ver con mi carrera.

En marzo ganaste tu primer Goya, ¿cómo lo viviste?

Han sido unas semanas muy bonitas. La gente, sobre todo compañeros, me han mostrado su respecto, su cariño. Y fue muy bonito cómo sucedió todo, con mi familia, en casa. Lo recordaré siempre porque lo viví junto a los míos y arropado, como ha sido mi carrera durante todos estos años. Fue muy especial. Pero bueno, al final tampoco cambia nada; yo puedo recibir un premio de estas características, pero al día siguiente mi cabeza se centra en lo que viene, en seguir mejorando.

¿Te has desencantado alguna vez con la profesión?

Nunca. Más allá de actuar delante de una cámara, amo el proceso de creación, cuando te llega un guion y te enamoras del personaje. Cuando la historia se te mete dentro y empiezas a trabajar con el director, empiezas a escupir ideas, a mandar referentes, a hacer listas de música. Cada vez tengo más ganas de seguir trabajando y creciendo, tal vez porque conozco más la profesión, porque me he hecho un poco más mayor y soy más consciente de que con 34 años puedo aportar más matices a los personajes. Es un trabajo maravilloso y soy un afortunado.

El inocente se estrena el 30 de abril en Netflix.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento