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'Mare of Easttown', una investigación profunda sobre la familia

Además de ser un brillante murder mystery, la ficción de Brad Ingelsby sienta en la rueda de sospechosos a la familia, verdadero tema de la serie. Te contamos cómo
Mare of Easttown
Mare of Easttown
HBO

Este artículo contiene muchos SPOILERS. Quizás prefieras leerlo cuando hayas visto la serie.

No es casual que Mare of Easttown termine con una misa. Una gran misa a la que, cual funeral de Big Fish, acude todo el pueblo. Allí están casi todos los personajes a los que hemos conocido, querido, de los que hemos sospechado, en los siete episodios de esta miniserie que ha entrado ya en el Olimpo de las series.

En la bancada de la iglesia vemos a Dawn y Katie Bailey, madre e hija, recuperadas del cáncer y del terrorífico secuestro que nos mantuvo en vilo gran parte de la temporada. También están Frank Sheehan y su prometida, que presumiblemente han arreglado sus diferencias y siguen adelante con la boda.

Un poco más allá están los Hinchey, que se consuelan por ese nieto del que han podido disfrutar brevemente, los Delrasso y el señor Carroll, quizás algo compungido por el papel que ha jugado sin saberlo en el tremendo desenlace final. Por cierto, Mare of Easttown está tan bien escrita, tan bien hilada, que no solo no incluye ninguna secuencia que no sirva a la investigación criminal sino que termina como empezaba, en la casa de los Carroll y con ese inofensivo mirón por el que el matrimonio sacaba a Mare de la cama.

Por supuesto, también la maravillosa Kate Winslet en la piel de Mare –Marianne, qué bonito detalle que no conozcamos su verdadero nombre hasta el final– escucha la misa junto a su madre y a su nieto. Tampoco es casual. Recordemos como al comienzo de la temporada, en el primer episodio, Mare se reía de su primo, el Padre Dan, preguntándole si estaba intentando que volviese a ir a misa. “No, hace tiempo que me di por vencido”, dice él.

Luego pasan a hablar de Dios, pero Dios no es lo importante en esa escena ni en la serie. De hecho, nadie habla de Dios en Easttown a lo largo de la temporada. Y aunque tampoco se mencione la familia, ese, sin duda, es el gran tema que recorre subterráneamente este murder mystery que ha conquistado al público semana tras semana.

Sobre la familia, en su sentido más amplio, trata el sermón del diácono Mark Burton. “Hay miembros de esta comunidad a quienes hemos perdido en el camino. Miembros a quienes ha devastado lo sucedido este último año", dice a sus feligreses este cura del que también sospechamos en un momento dado. Y habla de la comunidad, la forma más amplia de familia, que es, desde el primer capítulo, el corazón de Mare of Easttown.

Kate Winslet en 'Mare of Easttown'
Kate Winslet en 'Mare of Easttown'
Cinemanía

No sin motivo, cuando recomendamos Mare of Easttown por primera vez, tras haber visto solo su primer y segundo episodio, dijimos que era una serie sobre una detective investigando un crimen en el que los sospechosos eran sus familiares y excompañeros de instituto. “Y quizás penséis que merecen estar fuera de este círculo. Que sus faltas y sus mentiras no tienen cabida aquí –sigue el cura sobre los miembros de la comunidad de Easttown que han sido apartados por sus faltas–. Pero decidir qué merecen o no no es cosa nuestra. Nosotros solo podemos amar. Así que os pido que os acerquéis a ellos. Os alejarán. Os dirán que no merecen vuestro perdón. No los dejéis”.

Al oír estas palabras, Mare acude a casa de su mejor amiga, interpretada por Julianne Nicholson, que ya nos entusiasmó en Monos y aquí ha terminado de conquistarnos. Mare consigue, después de muchos intentos, que Lori se deje abrazar. Puede que todavía no la haya perdonado por encarcelar a su hijo, Ryan Ross –cómo me gustan los murder mysteries en los que el asesino siempre estuvo ahí, delante de tus narices, pero eras incapaz de verlo porque… ¡estaba haciendo los deberes!–, pero se está dejando cuidar por su amiga. Necesita el amor de su amiga, esa otra forma de familia.

El subtexto familiar impregna toda la temporada de Mare of Easttown, desde su primer episodio hasta el último. De hecho, las tramas detectivescas, tanto la investigación de las chicas desaparecidas como la de la muerte de Erin McMenamin, transcurren en entornos íntimos y remueven vínculos familiares. Es la madre de Katie quien hostiga a la policía –y a su amiga del instituto Mare– para que encuentren su hija. Y, sobre todo, es la familia de Erin McMernamin sobre la que se van cercando las sospechas de asesinato.

Cuando Mare descubre el cadáver de Erin en el bosque lo primero que hace es llamar a su mejor amiga, Lori, que resulta ser tía política de la fallecida. Es en el segundo episodio cuando ella informa a su marido, John, de la muerte de su sobrina. Y Mare acompaña a John y Billy, su hermano, a informar del asesinato de su hija a Kenny, el padre borracho que no ha conseguido superar la muerte de su esposa. No parece arbitrario que Erin fuese madre adolescente y que sus relaciones familiares –tanto la relación con el supuesto padre de Dj, Dylan, como con su violento padre– fuesen bastante disfuncionales. Tampoco lo es el detalle que arranca este suceso violento, la operación de oído que necesita su bebé y que ninguno de los posibles padres de Dj está dispuesto a pagar.

Durante algunos capítulos la investigación permanece alejada de los Ross, aunque cada vez que aparece un nuevo sospechoso en la sala de interrogatorios parece llevar consigo a su propia familia –los Hinchey, los Delrasso, etc–, hasta el punto de convertir a Frank, el ex de Mare, en un posible candidato al que encalomar el asesinato de Erin. Noticia que, no por casualidad, le da Lori a Mare siguiendo esa cadena de revelaciones que suceden en la intimidad y no en la comisaría. Hasta el detective que acompaña a Mare, Colin Zabel –su asesinato todavía nos tiene en shock– comparte sus dudas profesionales con su madre sobreprotectora (quizás con razón).

No es hasta el quinto episodio que los amigos más cercanos de Mare pasan de víctimas a sospechosos. Cuando esto ocurre, los Ross se protegen los unos a los otros. Primero, volcando las sospechas de incesto sobre Billy, el tío de Erin. Después, intentando liquidarlo en la cabaña familiar. El caso, supuestamente resuelto al comienzo del último episodio, esconde un giro de guion inesperado que desata una cadena de sacrificios familiares para salvar de la cárcel a Ryan Ross. John, culpable del pecado original, acepta a ir a la cárcel. Lori miente a su mejor amiga. Salvar a un hijo es más importante que hacer justicia.

La familia es un refugio pero también una carga casi imposible de llevar en Mare of Easttown. Su protagonista lo sabe mejor que nadie. A diferencia del murder mystery habitual, pero en sintonía con otras series del género en las que el personaje principal es una mujer –pensamos en Happy Valley o en Heridas abiertas–, los espectadores participamos por igual en la investigación policial y en la vida familiar de su protagonista.

Mare of Easttown
Mare of Easttown
HBO

Ya en el primer episodio conocemos a su madre (la estupenda Jean Smart), con la que siempre está a la gresca, a su nieto, a su hija Siobhan, a su exmarido y a su prometida. Poco tarda en aparecer la madre de su nieto, que intenta recuperar la custodia que perdió por consumo de drogas, otro temazo que está en el trasfondo de la serie. En el segundo episodio se nos revela por primera vez que el hijo de Mare, Kevin, se suicidó, y hasta qué punto este suceso traumático y la culpa que siente, ha forjado el carácter de esta mujer. También, su preocupación porque su nieto, que ha empezado a manifestar síntomas parecidos a los de su hijo, pueda desarrollar la misma enfermedad que aquel. Mare, que también ha sobrevivido al suicidio de su padre, cree que puede ser algo genético, una cuestión de familia. Mientras tanto, es una madre para Siobhan tan ausente como lo fue la suya para ella.

La terapeuta a la que acude Mare cuando es suspendida en su cargo en la policía (por razones, una vez más, familiares) le dice que tiene que dejar de resolver los casos de Easttown para afrontar su duelo. Se equivoca. Easttown es, de alguna manera, su familia. Y resolver sus crímenes, reparar esa comunidad rota de la que habla el diácono Mark en su homilía, es para ella una manera de sanar. Aunque ello implique decepcionar a su amiga por no haber sido capaz de encontrar a su hija desaparecida, investigar a su exmarido o traicionar a su mejor amiga. Curarse a sí misma pasa por curar de sus crímenes a Easttown, porque estos se asientan sobre disfunciones familiares tan profundas como la suya.

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