Chimo Bayo y la polémica historia real del mayor temazo de 'La Ruta': "Fue el principio de la decadencia"

En 1991, el tema más popular del DJ valenciano fue el cénit comercial de la escena, y el comienzo de su disolución.
Chimo Bayo (izq.) y Àlex Monner en 'La Ruta'.
Chimo Bayo (izq.) y Àlex Monner en 'La Ruta'.
Cinemanía
Chimo Bayo (izq.) y Àlex Monner en 'La Ruta'.

"Chiqui tan, chiquiti tan-tan-tan / que tumban-ban, que tumban / que tepe-tepe tan pan-pan / que tumban, que pin". Si bien estas palabras pueden recordar a Kurt Schwitters y su poesía fonética, no tienen nada que ver ni con el dadá ni con el Cabaret Voltaire de Zúrich (con el de Sheffield, a lo mejor un poco más). Son más bien el grito de guerra que, precedido por un sonoro "¡ju-já!", desencajó mil mandíbulas en la España de 1991 convirtiendo en estrella a Chimo Bayo.  

Y no solo eso: como hemos visto en La Ruta, son también un conjuro capaz de unir a Marc (Àlex Monner) y Sento (Ricardo Gómez) en una común furia asesina cuando Así me gusta a mí, el tema a cuya letra pertenecen, suena en la radio del coche. "El Chimo Bayo este está en todas partes", protesta el primero en el capítulo 2 de la serie, mientras el segundo fantasea con romperle la cara al vocalista y DJ de Cullera. 

En el show de Roberto Martín y Borja Soler para Atresplayer Premium, este hermanamiento queda rematado con unas lonchas como el brazo de un niño (¡y al volante!). Pero nosotros preferimos indagar en otros asuntos: ¿qué supuso Así me gusta a mí para la escena musical española, y para la valenciana en particular? ¿Por qué la génesis del tema sigue siendo tan polémica? Y, sobre todo, ¿por qué muchos músicos y DJs de la época no quieren oír hablar de su responsable? 

Tráiler de 'La ruta'

"Esta sí", ¿con ese, o con equis? 

Para empezar, Así me gusta a mí fue, seguramente, el primer contacto de muchos españolitos con la escena electrónica de Valencia, poco antes de que esta se convirtiera en carne de titular sensacionalista. Para colmo, también estamos hablando de una de las primeras canciones en castellano (al menos, de la primera con difusión amplia en el mainstream) cuya letra lanzaba una apología descarada del MDMA, la droga conocida entonces como "éxtasis" (o "equis", si se andaba con prisas). 

Así, aunque Bayo asegurase que aquel "esta sí, esta no" planteaba una disyuntiva "entre el bien y el mal" (admitiendo que la letra era "un poquito ambigua"), cualquier oyente que hubiera superado la primera infancia podía intuir que el tema versaba acerca de trasegar pastillas como si no hubiese un mañana. Algo acentuado por esa parte rapeada en la que se habla de un 'algo' misterioso que "no tiene pegas porque es genial". 

Por aquella época, precisemos, el MDMA había superado la condición de droga para las élites para convertirse en el combustible (más o menos reconocido) de raves y fiestas discotequeras. De este modo, mientras en una Ibiza aún por masificar sus dosis circulaban como caramelos, grupos británicos tan conectados con la isla pitiusa como con Valencia (Happy Mondays, New Order, Stone Roses...) llevaban mucho tiempo dedicándole encendidas loas que fusionaban pop y electrónica.  

Si bien es innegable que dichas canciones resultan el colmo de la sutileza comparadas con Así me gusta a mí, ni esta apología del empatógeno ni el nulo apoyo de la industria y los medios impidieron que el tema triunfara a lo bestia, tanto en España (la canción fue número uno de la lista AFYVE durante siete  semanas) como en el extranjero, superando el millón de copias vendidas y gozando de un éxito apoteósico en Japón.

De este modo, el éxito de Bayo debería haber caído tan bien en la escena de Valencia como los fartons en la horchata. No solo por su éxito comercial, sino también por haber dotado al movimiento con un rostro que le hiciera más fácil presentarse ante el mundo. Y, sin embargo, lo que muchos veteranos de dicha escena querían hacer con dicho rostro era redecorarlo a tortazo limpio. 

Un intruso en la escena valenciana

Si nos remitimos a ¡Bacalao!, el libro de Luis Costa del que tanto ha bebido La Ruta, observamos que muchos iconos del 'sonido Valencia' consideran a Chimo Bayo un advenedizo. "Ese tema no se ha pinchado en ninguna discoteca de Valencia", sentencia el DJ José Conca, añadiendo que, cuando él mismo y otros precursores (Fran Lenaers, Toni el Gitano, Carlos Simó...) experimentaban en las cabinas de Espiral, Barraca o Spook, Bayo estaba "pinchando funk en [la discoteca] Woody".  

Cuando alguien ha sudado la camiseta para construir una escena, tiene derecho a enfurecerse si una persona ajena a sus círculos le come la tostada. Pero también cabe señalar que personas adscritas al cogollo de dicha escena sí intervinieron en Así me gusta a mí: Kike Jaén, fotógrafo además de pinchadiscos, se encargó de la portada del maxi, mientras que al promotor Vicente Pizcueta le corresponde el mérito de sugerir ese título que distrajo a la censura. 

Pese a todo esto, la mayoría de testimonios coinciden en que Chimo Bayo no era una figura destacada dentro del circuito. Algo que se mantiene constante incluso aunque dichas voces admitan guardarle cariño a ese antiguo corredor de motocross (actividad que abandonó tras lesionarse una pierna) cuyos lanzamientos combinaban los sonidos machacones del grupo belga Front 242 con la gracieta ibérica de toda la vida.  

Ahora bien: si buscamos a alguien con razones para montar en cólera ante la mención de Así me gusta a mí, ese es el productor Germán Bou, responsable de temas que sí se pincharon en discotecas valencianas, como Dunne (el himno de la sala Espiral), y también de la parte propiamente musical de la canción que nos ocupa. Un tema cuya autoría (consignada en los créditos del vinilo) lleva décadas reivindicando. 

"Podemos llamarle egoísmo, trepar a costa de otros, avaricia...", señala Bou en ¡Bacalao! (un libro en el cual, por cierto, Chimo Bayo no participó). "Lo peor de todo es tener que soportar durante más de veinte años ver a ese señor atribuyéndose una autoría que no le pertenece", remacha el productor, que también trabajó en otros temas firmados por Chimo Bayo como Bombas y la inenarrable La tía Enriqueta. 

Si bien admite que el tema partía del modus operandi de Bayo como DJ, usando su inconfundible micrófono diadema para cantar y rapear sobre los temas que pinchaba, Germán Bou sigue afirmando que Así me gusta a mí fue creación suya. Algo que le ha llevado a enfrentarse en los tribunales tanto con el artista como con los responsables de Area International, el sello que lanzó el tema: en 1999, una sentencia judicial le otorgó un tercio de los derechos de autor generados por la canción

El propio Bayo también pleiteó contra Area International, en su caso por apropiación de nombre artístico. Debido a este ambiente contencioso, el DJ valenciano nunca llegó a lanzar ese elepé que hubiera supuesto su consagración. "Toda una proyección que fue muy difícil de conseguir y que llevó mucho tiempo fraguar se esfumó en un segundo por culpa de gente descerebrada", resume Germán Bou.

¿El principio del fin?

Litigios aparte, algo en lo que coinciden muchas voces es en señalar el éxito de Chimo Bayo como el principio del fin para la escena valenciana. O, lo que es lo mismo, su transformación de fenómeno local en esa 'ruta del bakalao' que tanto espantaba a las personas de orden, sobre todo cuando Arturo Pérez-Reverte y otras luminarias alertaban contra sus peligros. 

En un reportaje de Valencia Plaza, Vicente Pizcueta señala al tema cuyo éxito contribuyó a generar como "la decadencia de un fenómeno cultural y social". Se esté de acuerdo o no con sus palabras, es cierto que España nunca ha sido capaz de sostener fenómenos pop sin degradarlos hasta el extremo: el bajón sufrido por la escena de baile de los 90, tanto en la propia Valencia como en el resto del Estado, confirmó esa realidad a golpes de happy hardcore eurodance.

¿Hubiera sido diferente la historia de La Ruta si hubieran triunfado temas como el Es imposible, no puede ser de Megabeat, el grupo de Fran Lenaers? ¿Habría podido adelantarse Chimo Bayo a Los del Río, desbancando a Macarena como el gran hit español de los 90? Nunca lo sabremos. Pero lo que sí está claro es que, más allá de sus virtudes musicales, Así me gusta a mí es parte de nuestra historia: al "chiqui tan, chiquiti tan-tan-tan" aún le queda cuerda para rato. 

¿Quieres estar a la última de todas las novedades de cine y series? Apúntate a nuestra newsletter.

Yago García
Redactor 'Cinemanía'

Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Sus textos se publican en la revista Cinemanía desde 2005. Ha sido miembro fundador de Canino, web dedicada a la cultura popular, y redactor en el diario ADN, además de colaborador en medios como Mondo Sonoro, Neo2 y On Madrid-El País.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento