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John Wilson: “El mundo es inherentemente gracioso desde su normalidad”

HBO estrena la segunda temporada de ‘How to with John Wilson’, el videodiario que te anima a redescubrir las calles.
John Wilson enseñándonos cómo se hace
John Wilson enseñándonos cómo se hace
HBO

Todos los episodios de How to with John Wilson tienen un desarrollo imprevisible, pero el devenir del último de la primera temporada fue especialmente doloroso. El creador de esta serie documental de HBO solo quería prepararle el risotto perfecto a su casera, pero a mitad del aprendizaje la cámara empezaba a registrar cambios drásticos en Nueva York. En un momento dado, incluso (y en lo más parecido a un giro dramático que esta serie documental había practicado) su casera desaparecía. Los espectadores sabían lo que estaba ocurriendo mucho antes de que lo supiera Wilson, pues ellos ya lo habían vivido. La crisis del coronavirus estaba aquí, y el lugar feliz que durante capítulos previos había supuesto How to with John Wilson se resquebrajaba.

HBO estrenó How to with John Wilson el 23 de octubre de 2020, con un mundo en plena asunción de la nueva normalidad, o de una normalidad que se ajustara a cada cual. Los confinamientos estrictos quedaban atrás, transmutados en una serie de cierres perimetrales y medidas contradictorias que, en el mejor de los casos, habían trastocado nuestra relación con el espacio público. Y, por ende, con los demás. Ese “Hola, Nueva York” con el que Wilson introducía cada episodio sonaba entonces tanto a recordatorio de un mundo anterior que habíamos perdido como a desafío para que lo recuperáramos. De ahí que fuera tan devastador que ese mundo, en el último episodio de How to with John Wilson, volviera a ser el nuestro.

Afortunadamente, este neoyorquino de 35 años no se ha amilanado ante la pandemia, sino que ha vuelto a lanzarse al exterior para registrar todos los cambios, todas las briznas de diversión y vida que persisten en él. El resultado es la segunda temporada de How to with John Wilson, por cuya existencia no podemos disimular el agradecimiento a la hora de entrevistar al propio Wilson.

Regreso a las calles

La primera sorpresa de los nuevos episodios, que HBO Max estrena el 26 de noviembre, es que se componen casi íntegramente de material que Wilson grabó luego de que la cadena renovara su serie. Fue algo meditado. “Quería centrarme sobre todo en metraje nuevo, porque la ciudad ha cambiado muchísimo y quería acercarme a eso, a cómo es Nueva York ahora”, nos cuenta. “Aunque inevitablemente he tenido que recurrir a planos ya grabados que no utilicé en la temporada anterior para completar ciertas secciones. Por lo demás casi todo es nuevo, y es bonito porque el archivo no deja de expandirse”. Un material que, a priori, parecía más difícil de recabar que meses antes.

“Al principio de la pandemia, entre temporada y temporada, no tenía nada que hacer y me limitaba a ir en bici por la ciudad para observar sus calles y luego grabarlas”, recuerda Wilson. “Ese metraje tiene una cualidad muy única, porque la gente que entonces deambulaba por ahí se sentía totalmente cómoda en los espacios públicos y se comportaba sin ningún tipo de coerción, pensando que nadie les veía”. Una oportunidad excelente para marcarse esos planos excéntricos que caracterizan How to with John Wilson, cuya afloración sin embargo nunca llegó a detenerse. “Una vez las restricciones empezaron a relajarse y la ciudad fue recuperando la normalidad todos salieron, y todos tenían una energía que no había visto en Nueva York durante aquel verano”.

Conociendo Nueva York en la mejor compañía
Conociendo Nueva York en la mejor compañía
HBO

“Me sentí muy agradecido de poder capturar la ciudad en un momento así. Gracias a eso tenemos la serie, pero también un archivo que podrá enseñar a la gente en el futuro cómo vivimos entonces”. El cineasta pudo grabar cómo la población neoyorquina iba encontrando ánimos para reunirse y adaptarse a la situación, a la vez que se topaba con unas circunstancias que le facilitaban notoriamente el trabajo. “En la primera temporada fue difícil ir a restaurantes, grabar a las personas, grabar a través de las ventanas y cosas así. Había una concepción más privada de los espacios y era difícil conseguir acceso”.

“Una vez empezó la pandemia, sin embargo, todos los restaurantes estaban en la calle, lo cual ha sido muy irónico: me ha resultado mucho más fácil grabar en pandemia. Al principio me preocupaba conseguir acceso, como siempre me había preocupado, pero ahora eso apenas presentaba problemas”. A lo que había que sumar, claro, el apoyo logístico de HBO, con el que no contaba antes. “Llevar el sello de HBO ha ayudado mucho, y he intentado reflejar en la serie este apoyo”, admite Wilson. “No creo que haya una cuarta pared que romper, pero me gusta incluirlo solo para que la gente sepa que la serie es real y así es cómo ocurrió. Y que HBO la haya producido es un elemento crucial”.

Imagen promocional de 'How to with John Wilson'
Imagen promocional de 'How to with John Wilson'
HBO

El hombre de la cámara

El amor que siente por su ciudad impulsa cada fotograma de How to with John Wilson. “Me gustaría que Nueva York se transformara ante nuestros ojos gracias a la serie, y que se pudieran empezar a admirar o a apreciar partes que antes parecieran desagradables o aburridas”. El ojo de John Wilson es insaciable y enarbola una sensibilidad única, que a través de cada episodio nos exhorta a mirar alrededor y sentir curiosidad por cada persona o situación que se cruce en nuestro camino. Un hambre de observación de lo público que se antoja especialmente pertinente en un tiempo donde la situación pandémica nos ha empujado al interior de nuestros hogares, a veces en completa soledad.

Preguntado por si How to with John Wilson podría animar a la gente que a causa de lo vivido siente aprensión por los espacios públicos, el autor contesta velozmente “me gustaría que los inspirara, sí”. “Y no solo a salir a la calle, sino también a socializar con gente con la que no había socializado antes. A hacerle preguntas a la gente que antes no habría preguntado. Forma parte de una filosofía que estoy intentando promover para mí mismo”. Wilson se confiesa: “Nunca he sido una persona extrovertida, y he descubierto que me resulta muy enriquecedor hacer preguntas para a continuación limitarme a escuchar lo que quieran contarme”.

"Hola, Nueva York"
"Hola, Nueva York"
HBO

Buena parte del atractivo de How to with John Wilson se fundamenta, en efecto, en las personas con las que se cruza y ofrecen un giro en su investigación. Wilson permite que se expresen ante la cámara con total franqueza, y el propio cineasta logra de este modo sostener diálogos que jamás se atrevería a sostener sin este videodiario de por medio. “Todavía lucho contra esta neurosis, contra lo difícil que me resulta la socialización, pero la cámara y la serie lo facilitan en muchos sentidos. Además en esta temporada me topo con gente que ya ha visto la anterior, algo que pensé que podría espantarla, pero la mayor parte del tiempo ayudó. Porque esa gente entendía el tono, había una confianza”.

Escuchando a Wilson es inevitable pensar en Sacha Baron Cohen, cuya comedia también se sustenta en lo chocante de la realidad pero a partir de una ostensible manipulación de la misma. Las facilidades que ha encontrado el responsable de How to with John Wilson contrastan, en ese sentido, con los esfuerzos que tuvo que hacer Cohen en Borat, película film secuela: como casi cualquier transeúnte conocía al reportero kazajo de la película anterior y no quería ser objeto de mofas, el cómico tuvo bien que disfrazarse, bien que recurrir a su hija ficticia, interpretada por Maria Bakalova. Algo que Wilson no solo ni se planteó, sino que subió la apuesta a la hora de incluir en la serie a personas cercanas.

Es el caso de su casera (cuyo regreso del hospital ejerció de bellísimo season finale en la primera temporada), pero también de una novia que aparece en estos nuevos episodios. Algunas de ellas, transgrediendo unos límites privados evidentemente pactados, pero ante los que es inevitable sentir incomodidad. “Intento respetar los límites de la gente de mi vida y consultarles sobre cada paso del camino cuando tomo decisiones que les involucran”, asegura Wilson, concienciado con que su serie no ridiculice a nadie... o a casi nadie.

Hacia una nueva comedia

Quizá ese sea, en definitiva, el mayor atractivo de How to with John Wilson. Cómo ha dado con una comedia que, jugando con la extrañeza y el surrealismo involuntario, se sustente en una escucha atenta y empática. “Quiero que todo el mundo se sienta parte de una colaboración”, insiste Wilson, sin tampoco obviar que buena parte del discurso humorístico de la serie acaba recayendo sobre sus hombros, sobre cómo él mismo se proyecta en las imágenes. “Al final del día no deja de ser mi propia historia, y creo que esta temporada demuestra que no hay límites sobre lo mortificantes que pueden ser las situaciones que protagonizo”.

“Creo que las partes más vergonzosas de mi vida no solo mejoran la serie, sino que la hacen más emocional”, explica. “Porque creo que ayuda a la audiencia a ver que esto es algo real, no solo una comedia o un documental sobre un tema específico. Que en realidad todo viene de una motivación personal". Este humor de la automortificación no es especialmente novedoso, pero su diálogo con la cotidianidad sí lo es. Habría entonces quien pudiera pensar en Eric André, pero Wilson está comprometido a huir de cualquier espectacularización, y a que la incidencia en su entorno sea la mínima indispensable.

"I'm John Wilson, thanks for watching"
"I'm John Wilson, thanks for watching"
HBO

Es bastante difícil captar referentes en la comedia de How to with John Wilson, y su responsable no lo pone fácil a la hora de rastrearlos. “Me gusta pensar que lo que hago no se parece a nada”, afirma. “He seguido a varios cómicos a lo largo de los años, y al ver cómo es su comedia ahora me da la sensación de que confían en el mismo tipo de bromas, los mismos objetivos. Creo que es más divertido hacer bromas que no se hayan hecho nunca”.

Wilson ha reflexionado mucho sobre ello. “Quiero que mi humor evolucione a partir de reírnos de nosotros mismos, pero también nutriéndose de la absurdez de nuestro ambiente y de lo inherentemente gracioso que es el mundo desde su normalidad, antes que cualquier fabricación o sketch que pueda fabricar sobre ella. No necesitamos quemar las bromas, no necesitamos comentar lo que es evidente”.

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