HBO se gastó 30 millones en el spin-off de ‘Juego de tronos’ que nunca salió adelante

El piloto de la serie tenía a Naomi Watts involucrada, pero no convenció a los ejecutivos.
Fotograma de 'Juego de tronos'
Fotograma de 'Juego de tronos'
HBO

Los planes de nuevas series ambientadas en el mundo de Juego de tronos empezaron a desarrollarse incluso antes de que terminara, atestiguando el interés de HBO por expandir el fenómeno. La compañía auspició varios proyectos a la vez, pero el que acogió mayor visibilidad mediática fue una precuela que tenía a Jane Goldman como showrunner y a Naomi Watts como estrella. Dicha serie no reveló título, pero sí llegó a rodar un piloto… y entonces supimos que HBO seguiría adelante con ella. Para paliar las malas sensaciones, sin embargo, la cadena informó velozmente de que ponía en marcha oficialmente otro spin-off

Este spin-off es La Casa del Dragón, precuela centrada en la dinastía Targaryen que se ambienta varios siglos antes de los sucesos de Canción de hielo y fuego. La producción se ha desarrollado sin complicaciones, y el plan es estrenarla en 2022 mientras HBO sigue poniendo orden en una pila de más posibles derivados de Juego de tronos. Hace horas supimos que Steve Conrad había sido fichado como guionista de una ficción titulada Dunk & Egg, mientras que en la recámara encontramos dos series animadas y un sinnúmero de bocetos para nuevos viajes a Poniente. HBO ha encarado su objetivo con tanta velocidad que apenas ya hay quien se acuerde de aquel primer spin-off abortado.

No obstante, un reciente libro publicado con el sello de HBO, Tinderbox, ahonda en qué ocurrió exactamente. Nunca trascendieron detalles de la serie de Goldman (más allá de vagos comentarios que apuntaban a exploración de los secretos más oscuros de Poniente), pero efectivamente ese piloto se rodó, y a la compañía le costó 30 millones de dólares. Bob Greenblatt, expresidente de Entretenimiento de WarnerMedia, recuerda en el citado libro sus conversaciones de entonces con Casey Bloys (presidente de HBO) y qué fue lo que hizo dar marcha atrás. “Habían gastado más de 30 millones de dólares en un piloto de precuela de Juego de tronos que estaba en producción cuando yo llegué”.

“Y cuando vi un montaje del mismo unos meses después de mi llegada, le dije a Casey Bloys ‘esto simplemente no funciona y dudo que cumpla las expectativas de la serie original’. No estuvo en desacuerdo, lo que fue un alivio”. Bloys y Greenblatt coincidieron en que la serie no era lo suficientemente buena. “Así que, tristemente, decidimos descartarla. Había una enorme presión para hacerlo bien y no creo que hubiera funcionado”. Lo bueno de la experiencia con el primer spin-off es que Greenblatt y Bloys decidieron a raíz de ella cambiar su modo de trabajar para encontrar una serie de Juego de tronos que sí les convenciera.

“Yo fui quien animó a Casey a dar luz verde a la serie”, apunta Greenblatt en referencia a La Casa del Dragón. “Le dije ‘no arriesguemos 30 millones de dólares en un piloto’. No puedes gastarte esa cantidad y que luego no llegue a nada. Así que dije ‘no hagamos un piloto, consigamos una gran serie que nos guste y hagámosla, o no”. La Casa del Dragón ha terminado en manos de Ryan Condal como showrunner y de Miguel Sapochnik (veterano de Juego de tronos) como director, teniendo en su reparto a Matt Smith, Paddy Considine y Olivia Cooke.

En cuanto a la serie cancelada nunca sabremos qué pudo haber sido, y solo queda recordar con pena las palabras que en su momento le dedicó una entusiasmada Naomi Watts. “Me hace mucha ilusión, sí, se me pone la piel de gallina. Es intimidante y emocionante”, declaró la actriz nominada al Oscar. “Espero que los fans vengan y encuentren algo interesante en este mundo. Creo que no les decepcionará”. Al final no dio tiempo a decepcionar a nadie. 

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