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¿Cómo han evolucionado la maternidad y la paternidad en las series que vemos?

De madres entregadas y padres con un papel irrelevante en la crianza, a mujeres y hombres sobrepasados: así ha cambiado la imagen de las cargas familiares en las series.
'Bendita paciencia', 'Bruja Escarlata y Visión' y 'Mira lo que has hecho'
'Bendita paciencia', 'Bruja Escarlata y Visión' y 'Mira lo que has hecho'
Cinemanía

Las sitcoms llevan cinco décadas mostrando, desde el paradigma del humor, un reflejo de la realidad en mayor o menor medida. En ellas vemos cómo ha cambiado la sociedad con los años: desde las cosas que antes estaban más que normalizadas, como fumar en todas partes y especialmente en el ámbito laboral (¡quién no ha comentado alguna vez lo muchísimo que fuman en Mad Men!), a cómo han evolucionado los núcleos y las jerarquías familiares con el paso del tiempo. Y, cómo no, con la maternidad y la paternidad no iba a ser menos.

Los roles de padre y madre en las sitcoms de ahora nada tienen que ver con los de, por ejemplo, viejas series como Embrujada o La tribu de los Brady. Un buen resumen de ello pudimos verlo en Bruja Escarlata y Visión, donde en cada capítulo homenajean una comedia familiar de una época. 

Mientras que en los primeros vemos a Wanda como esposa 10 y madre abnegada, a medida que su mundo se derrumba lo hace también ese papel de mujer perfecta que puede con todo, para dar paso a una protagonista derrotada por las circunstancias que lo único que tiene en común con la Wanda de los primeros episodios es el amor a su familia.

Esperando a su marido con las zapatillas en la puerta y una copa recién servida

En Embrujada, Samantha (Elizabeth Mongomery) esperaba impaciente la llegada de Darrin (Dick York) del trabajo, con una suculenta cena que le había llevado horas preparar, subida a un par de tacones, con el pelo perfecto y llevando un vestido con una cintura imposible. 

Embrujada
Embrujada
Cinemanía

Mientras su marido le contaba qué tal le había ido el día en la oficina, ella escuchaba atenta como si de la aventura más heroica se tratase, a sabiendas de que, en aquella casa, quien vivía las mayores aventuras ella misma, ¡que tenía poderes! Era 1964.

Solo dos décadas después, en 1985, nacía otra de las sitcoms familiares por excelencia: Los problemas crecen. Aquí se empezaba a notar la evolución social: Maggie (Joanna Kerns) había vuelto a su puesto como periodista tras unos años retirada, cuando sus tres hijos eran pequeños. Ahora es su marido, Jason (Alan Thicke), quien tiene que comenzar a trabajar desde casa para ocuparse de su familia el tiempo que su mujer está trabajando fuera. 

Los problemas crecen
Los problemas crecen
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Un modelo de conciliación masculina completamente diferente al de muchas series de la época pero que en su día tuvo gran acogida, ya que Los problemas crecen duró siete temporadas.

Primeros atisbos de madres-no-tan-perfectas

Tendrían que pasar todavía 15 años para encontrarnos con una de las primeras madres sobrepasadas. Fue Lois (Jane Kaczmarek), la mujer en la ficción de Bryan Cranston en Malcolm in the Middle. Trabajando full-time fuera de casa y obsesionada por no descuidar la educación de sus (primero cuatro, luego cinco) hijos, uno de los momentos más esperados en casi cada capítulo era ver cómo Lois la emprendía a gritos ante las atónitas miradas de su marido y sus vástagos.

La de Malcolm fue una de las primeras madres de la pequeña pantalla en hacernos ver que no por perder los nervios ante determinadas situaciones familiares, estas están peor gestionadas. Un caso parecido es el de Claire (Julie Bowen) en Modern Family: vive por y para su familia, pero se niega a renunciar al resto de sus facetas como mujer.

En los últimos años ha habido un buen puñado de sitcoms que han narrado la maternidad precisamente desde ese punto de vista, del de la mujer que es mucho más que “solo una madre”: desde la española Vida perfecta, dirigida por Leticia Dolera, a la canadiense Workin' Moms de Catherine Reitman, pasando por la australiana The Letdown, de Alison Bell. Todas ellas tienen el común una visión humorística de todo lo que rodea a las diferentes etapas de la maternidad, desde el embarazo al nacimiento y la crianza de los hijos. 

Estas tres creadoras han dado en la tecla de cómo narrar esta complicada etapa arrancando una carcajada a los espectadores y mezclándola a la perfección con la dosis justa de ternura y drama. Un 10 en reflejo de la realidad para ellas.

Cuando son ellos quienes aguantan el peso de la crianza (o en quien se centra la historia principal)

No solo la maternidad ha evolucionado en las series, también lo ha hecho la paternidad aunque de manera diferente. De ese papel que mencionábamos al principio de cabeza de familia cansado tras todo el día en el trabajo, el cual no tiene fuerza ni ganas para asumir el cuidado de su prole, se ha dado paso a un rol de hombre implicado y con el mismo “derecho” que su mujer a estar sobrepasado con la vida. 

¿El perfecto ejemplo? Berto Romero en Mira lo que has hecho y su continua sensación de “esto me viene grande”.

Hace unos años era casi impensable mostrar las inseguridades masculinas en televisión, especialmente respecto a la crianza familiar. ¿Qué ha cambiado? Lo mismo que en el rol tradicional femenino: la sociedad. Ahora apenas hay personajes de ficción masculinos en series de tinte familiar que no estén implicados al 100% en la crianza de sus hijos: el propio Berto, Martin Freeman en Bendita paciencia (Breeders) o Milo Ventimiglia en This Is Us son algunos de los más evidentes. Pero esto no siempre ha sido así.

Antes, lo normal era que, si se mostraba a un hombre que llevaba al 100% las riendas de su hogar, la razón más habitual era que no tuviese pareja. ¿Ejemplos? Bob Saget en Padres forzosos o, sin irnos más lejos, Emilio Aragón en Médico de familia. Antes, la paternidad entendida como responsabilidad de la casa y la familia solía estar marcada por la ausencia de la figura materna.

En definitiva, los roles maternos y paternos en la ficción partían hace años de diferentes posiciones sociales (ellos trabajando fuera y ellas, en casa) pero han ido evolucionando de maneras distintas hasta llegar a un punto en común: mostrar cómo la corresponsabilidad en casa afecta por igual a madres y padres y ambos son capaces de mostrarse igual de vulnerables ante muchas situaciones.

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