'The Knick': Cortar, pegar y zurcir

Falsamente retirado del cine, Steven Soderbergh reventó el género de culebrones hospitalarios convirtiendo a Clive Owen en un cirujano muy poco aséptico.
[Clásicos en serie] 'The Knick': Cortar, pegar y zurcir
[Clásicos en serie] 'The Knick': Cortar, pegar y zurcir

No todo van a ser novedades en esta vida: CINEMANÍA rescata los shows que hicieron historia de la TV con esta colección de artículos. Bienvenidos a nuestros Clásicos en serie.

Cuando Steven Soderbergh anunció que se retiraba del cine, hubo dos clases de reacciones: las de aquellos que se llevaron las manos a la cabeza, preguntándose qué iban a ser sus vidas cinéfilas sin el autor de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, y las que hicieron el gesto de ‘a mí con esas’, sabiendo que el cineasta, además de aficionado a las boutades, es un adicto al trabajo. Dicho y hecho: en mayo de 2013, pocos meses después de su presunta jubilación, Soderbergh ya tenía un nuevo proyecto. Pero no para la pantalla grande, sino para la pequeña: The Knick, una serie para HBO.

Con este show, Soderbergh saltó a la ficción televisiva apuntando a uno de sus pilares, al menos en EE UU: el género de culebrones hospitalarios, que ha dado hitos como Los días de nuestra vida (sí, la de Joey) y Marcus Welby, doctor en medicina. Solo que el director se permitió un par de variaciones sobre el tema.

En vez de un simpático y bienintencionado galeno, el doctor Thackery (Clive Owen) es un canalla morfinómano capaz de vencer a Gregory House en una competición de cabronadas. Y, en lugar de llevarnos a un hospital tope de gama, la serie nos muestra el estado de la profesión médica a principios del siglo XX. Después de la asepsia, pero antes de la penicilina.

Clasismo, racismo y misoginia son ingredientes que en The Knick aparecen amalgamados con prácticas quirúrgicas que le darían reparo a David Cronenberg (ojito a esa reconstrucción nasal tras una sífilis terciaria) y que, en general, harán que el espectador sienta vahídos cuando tenga que pasarse por su ambulatorio. Una pena que Soderbergh tuviera que cortar tras el fin de la segunda temporada: ese plano de una botellita en cuya etiqueta se leía “heroína” auguraba muchos momentos de diversión, dentro y fuera del quirófano. A ver si los nuevos capítulos a cargo de Barry Jenkins (Moonlight) y el actor André Holland nos devuelven ese añorado pestazo a formol.

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